Sr. Director resulta decepcionante darse cuenta de que los artículos de opinión han terminado convirtiéndose en una especie de blogs personales, en los que nos empeñamos en contar cosas, aunque no tengamos nada interesante que decir. Estas pequeñas muestras de egocentrismo humano, no tendrían la menor importancia, si no se trataran de manifestaciones que se realizan en un periódico de tirada nacional como es El País. Encontrarnos una tribuna, con artículos como el de Enrique Lynch “Revanchismo de género”, que no tienen nada que aportar en el plano intelectual y que dejan en evidencia a su autor, es cuando menos una situación lamentable.
Es normal que un artículo de opinión, dentro de la libertad ideológica, política y de expresión, genere debate y hasta pueda ser controvertido. Esto, entra dentro de lo lógico en una sociedad democrática. Otro caso, aparte, y que no tiene nada que ver con la diversidad, es montarnos una película de ciencia ficción, como lo ha hecho Enrique Lynch, basado en una paranoia completamente personal y que se resume en aquel famoso enunciado de los film de este género “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”.
Podríamos excusar a Enrique Lynch, por lo que comenta en su artículo sobre una canción de Shania Twain, en que no entiende bien el inglés. O quizás, en que no ha escuchado alguna canción de reggaeton en contraposición a las de Frank Sinatra o Billie Holliday. Pero sería en vano. Lo sería, porque a la vista de las interpretaciones ?peculiares?, por utilizar un término diplomático, que da también sobre otros conceptos expresados en idioma castellano, tenemos que concluir que esta persona habla de una realidad virtual en la que sólo él se encuentra.
¿Pero qué realidad es esa?. Pues la que se inicia con un absoluto delirio sobre la campaña del Ministerio de Igualdad que pretenden sensibilizar contra la violencia de género: Entre un hombre y una mujer: maltrato cero.

Cuando no hay argumentos: esto aparece en forocoches con el título publicidad feminazi encubierta http://www.forocoches.com/foro/showthread.php?t=1482541
Aquí el autor de la tribuna hace una disquisición extrañísima sobre la interpretación que le da al eslogan “De todos los hombres que haya en mi vida ninguno será más que yo? y ?de todas las mujeres que haya en mi vida, ninguna será menos que yo”. De él, saca las siguientes conclusiones: que incitan al adulterio, que deberían haberse utilizado en tiempo pasado y finalmente que conminan a que las mujeres quieran ser más que los hombres. Peculiar. Muy peculiar. Creo, que no hay que ser muy avispado/a para darse cuenta de que el eslogan se ha basado en el imaginario popular y cultural, donde las mujeres hemos venido estando peor valoradas. A partir de esta realidad social, la campaña ha sido divido en dos partes; si eres mujer, el eslogan viene a explicar que nunca te considerarás inferior a un hombre y si eres un hombre que nunca considerarás a una mujer inferior a ti. Es decir, que las relaciones entre hombres y mujeres se desarrollarán en el plano de la igualdad. Ese es el mensaje, considerarnos iguales para poder respetarnos y que, por tanto, ni nos creamos con derechos a maltratar, ni nos pensemos que tenemos que soportar el maltrato. Por supuesto la campaña aparece en tiempo futuro y no pasado. ¿Por qué?. Porque lo que se espera de una campaña, que es el compromiso y la sensibilización, no se pueden realizar en pasado, tiene que cumplirse, obviamente, en el futuro. Todo esto es una obviedad, tanto como comprender que cuando la campaña habla de “todos los hombres que haya en mi vida”, no sólo habla de parejas, aunque en el caso que así fuera, no sé si ha caído en la cuenta de que no necesariamente porque sean varios, tienen que coincidir en el tiempo. Esto no tiene mayor importancia, pero lo aclaro porque veo al autor muy preocupado con el tema del adulterio.
Hasta aquí lo que piensa cualquier persona normal, con un nivel de comprensión medio.
La segunda parte del artículo ya es bastante más esclarecedora de los problemas interpretativos de Enrique Lynch. (más…)