Culturas y dominación masculina

7-N Primera marcha estatal “contra las violencias machistas”

Hilario Saez nos propone: “Hola, como quizás sepáis muchos de vosotros, el próximo 7N hay una marcha a Madrid contra las violencias machistas. El Foro Hombres Igualdad se ha sumado a la convocatoria y en Sevilla ya nos hemos unido a la organización que está cobrando fuerza en todo el Estado. Lograr la mayor participación de hombres por la igualdad seria el objetivo que podríamos plantearnos para el próximo 21 de octubre. ¿Podríamos pensar en una campaña conjunta?”

#TerrorismoMachista #CuestiónEstado #PactoEstado #NosFaltanTodas #NiUnaMenos #7Noviembre #Madrid #MarchaContraViolenciasMachistas

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A que no hay huevos

camionetaJosé Ángel Lozoya Gómez
Miembro del Foro y de la Red de hombres por la Igualdad

Cada vez que se pronuncia esta frase imagino a uno o más hombres decidiendo si asumen o no el riesgo a que se les reta.

El año pasado tuve el placer de colaborar como docentepara un curso onlinede Gizonduz [programa dirigido a los hombres que depende de Emakunde–Instituto Vasco de la Mujer] titulado «Hombres, igualdad y masculinidades».Me correspondió elaborar la unidad didáctica “Masculinidades y violencia”, y el texto que introducía la unidad trataba de explicar la importancia de entender la relación que existe entre masculinidad y violencia. La violencia es una parte esencial de la socialización de la masculinidad que busca afirmar la virilidad de quienes la practican para evitar parecer lo que no deben ser: débiles, homosexuales o femeninos.Este maridaje entre masculinidad y violencia está tan naturalizado que pasa desapercibido y nos cuesta ver que la mayoría de los protagonistas directos de las peleas —en colegios, campos de fútbol, incidentes de tráfico, sitios de copas o protestas— son hombres, que la violencia sigue siendo el argumento decisivo en la resolución de todo tipo de conflictos, que los protagonistas y las víctimas más frecuentesson hombres,y que es preciso acabar con este vínculo para combatir las violencias machistas y abordar la deconstrucción de la masculinidad.

El alumnado del curso podía optar, para ser evaluado, por desarrollar un trabajo en el que debían contar algún episodio del que hubieran sido testigos [o del que tuvieran conocimiento cierto]en que uno o más hombres se hubieran visto presionados a actuar violentamente o a poner sus vidas en peligro para no ser tildados de poco hombres; en el relatodebían desarrollar el contexto, el motivo, los protagonistas, lo ocurrido y lo que hicieron o dejaron de hacer las personas que observaron los hechos.Sus relatos muestran la frecuencia con que niños y adultos asumen riesgos para evitar que se cuestione su hombría: imitan a otros más diestros o temerarios buscando el reconocimiento del grupo que valora la violencia o el riesgo, beben más de la cuenta aunque tengan que conducir,o se enfrentan por conflictos entre sus hijos. (más…)

¿Qué significa ser un “hombre real o de verdad”? Waldir Ruiz

Reblogueado desde: http://ruizwaldir.blogspot.mx/2014/10/que-significa-ser-un-hombre-real-o-de.html?showComment=1414964271718#c5258164153828405799

Desde hace rato me vengo encontrando con mensajes que utilizan la frase “Un hombre real” o “un hombre de verdad” para sensibilizar a los hombres acerca de la violencia de género y demás causas feministas. Mensajes tipo: “Un hombre de verdad no golpea a las mujeres”. Yo desconfío de estos mensajes, pues a todo esto: ¿Qué es un hombre real? ¿Qué es un hombre de verdad? ¿Hay hombres de mentiras?

En mi lectura de ese “hombre real” y ese “hombre de verdad” está el hombre heterosexual y patriarcal que teme perder estos “atributos-privilegios” por manifestarse a favor de la equidad. También está el hombre que renuncia a ciertos comportamientos macromachistas como la violencia física hacia las mujeres, para seguir con micromachismos, como la no participación en lo doméstico, el control del dinero o la intimidación con manipulación.

Creo que cuando se utilizan este tipo de mensajes, construidos y articulados de esa manera, lo que estamos haciendo es confundiendo, solapando y perpetuando el mismo machismo que queremos combatir. Porque esa expresión genera el mismo sentido de reafirmación absurda de la hombría-machista-patriarcal. Basta de decir “un hombre real” o “un hombre de verdad” porque no hay hombres “de mentiras o irreales”. Hay hombres machistas a grandes y menores escalas. Hay hombres machistas de todas las etnias y niveles sociales. Así también hay hombres que ya no queremos serlo.

¿Y si renunciamos a la categoría “hombre” y, en efecto, “mujer” para acabar con dicotomías que resultan estrechas y violentas para toda la diversidad humana que somos? ¿No creen que sería genial solo ser personas? Pero, en caso contrario, podemos redefinir lo que significa ser hombres y surgir muy lejos de esas violentas y machistas definiciones que hemos cargado durante siglos y siglos. Creo que podemos hacerlo.

Por qué los hombres dejaron de usar tacones altos

BBC MUNDO: Por generaciones han sido el símbolo de la feminidad y el glamour. Sin embargo, un par de zapatos con tacones fue alguna vez un accesorio esencial y exclusivo para hombres.

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/01/130125_cultura_tacones_altos_historia_ao

Hermoso, provocativo y sexy, el tacón alto quizás represente eso y más, pero incluso sus más fervientes seguidores no pueden argumentar que son prácticos.

No son buenos para caminar o para manejar. Se quedan atascados en cosas. Las mujeres con tacones tienen que permanecer lejos del césped, el hielo, las aceras de ladrillos y del mármol pulido.

Los hombres fueron los primeros en usar zapatos de tacón alto mucho antes que las mujeres.

Además, no son cómodos. Casi se puede decir que no fueron diseñados para caminar.

Es más, originalmente no fueron hechos para eso.

“Los zapatos de tacón fueron usados por siglos en el Medio Oriente como el calzado para los jinetes”, asegura Elizabeth Semmeljhack del Museo Bata Sho en Toronto.

Una buena equitación era esencial en los estilos de combate en Persia, el nombre histórico de Irán.

“Cuando los soldados se aferraban a sus estribos, el tacón ayudaba a sujetarse al caballo y así poder disparar sus flechas con más precisión”, dice Semmelhack.

El zapato persa del siglo XVII.

Al final del siglo XVI, el Shah Abbas I tenía la caballería más grande del mundo. El monarca deseaba establecer lazos con gobernantes en Europa Occidental con el fin de tener aliados a la hora de enfrentar a su mayor enemigo, el Imperio Otomano.

De esta manera, en 1599 Abbas envió su primera misión diplomática a Europa, específicamente a las cortes de Rusia, Noruega, Alemania y España.

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