Oscar Guasch: La masculinidad como constructo nocivo

Extraido de https://www.facebook.com/groups/226122214064932/doc/?id=264998983510588

Oscar Guasch. La crisis de la heterosexualidad. Editorial Laertes.

La identidad masculina se construye en torno al arquetipo de héroe. Sin embargo, el héroe no es más que un macho maquillado con cierta sofisticación simbólica. Y tanto en el macho como en el héroe, la incapacidad afectiva se correlaciona bien con un tipo de identidad masculina agresiva y violenta. En estos momentos, las transformaciones de la identidad masculina definen un escenario de crisis sobre el que las agencias de salud pública y la OMS deberían intervenir de inmediato. Respecto a la salud pública, la consigna a emitir de cara a prevenir el problema sería: “Ser macho mata”. Y eso en un doble sentido. En primer lugar, las agresiones sexuales y la violencia doméstica plantean un problema sobre el que es preciso actuar con urgencia. En muchos varones se da la tendencia a competir entre sí de manera agresiva. Compiten por lograr el dominio y el sometimiento de los demás (son incapaces de llegar a acuerdos consensuados al respecto). Y ese ejercicio de dominio y control lo dan por supuesto en sus relaciones con las mujeres, hasta el punto de agredirlas cuando ellas pretenden ejercer algún derecho, por pequeño que sea. En un contexto social en el que las prácticas políticamente correctas han hecho de los espacios públicos lugares protegidos, algunos varones ejercen su poder de manera contundente en la esfera doméstica, que es el último reducto donde pueden seguir siendo poderosos.

 En segundo lugar, queda claro que la identidad masculina clásica (que es la más extendida) es altamente nociva para quienes la ejercen. Una de sus peores consecuencias tiene que ver con un ejercicio de dramatización sobreactuada que implica estrés, tensión y ansiedad. Muchos infartos tienen que ver con ello. La masculinidad, que en la subcultura gay es una metáfora para la construcción erótica del deseo, se convierte en el universo heterosexual en algo real a lo que hay que adecuarse. Hay que ser macho de manera constante, todo el tiempo, sin descanso. Y lo que es más importante: Hay que hacer saber a los otros que se es macho. Hacerles saber que no se admiten intrusiones en su espacio ni en su zona de poder. Esos espacios y esas zonas de poder incluyen a las mujeres. Pero, curiosamente, incluyen también los aparcamientos para coches; hay varones que se pelean por ellos. Y tienen accidentes de tráfico porque no pueden soportar que alguien les adelante. Y tienen accidentes laborales porque entienden que respetar las normas de seguridad es poco masculino. Y padecen alcoholismo por que beber es de hombres. Y mueren por intentar demostrar que no son unos cobardes. Y pelean y matan si alguien menciona a sus madres, porque como varones entienden que deben proteger la honra femenina, por mucho que las mujeres insistan en que no es necesario. Y, por supuesto, se enfadan si su masculinidad es cuestionada; los varones (en especial los heterosexuales, pero no sólo ellos) soportan mal que se les llame maricas.

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