Erick Pescador #RHXI: “Hombres de piedra y papel” (Cambio16)

Erick Pescador Albiach
Hombres por la igualdad
Hombres de piedra y papel

Ser más hombre es ser más conocedor de tus debilidades y límites y para ello no es preciso demostrárselo a nadie

“¿Piedra, papel o tijera? ¿A ver quién gana?… La piedra machaca a la tijera, la tijera corta el papel y el papel mata a la piedra”.

Así jugaban mis niños todos, y alguna niña, justo antes de mi última clase sobre relaciones de paz de este curso. Y es que la competencia y el poder jerárquico siguen estando de moda en tiempos del 15–M y de la revolución social. También lo están los modelos de poder masculino basados en la fortaleza y lejos de las emociones y prácticas vitales femeninas, es decir, aquellas que se identifican con la expresión de las emociones: alegría, tristeza, miedo, también la acción del cuidado empático y la parte más humana.

En mi trabajo con hombres de todas las edades, en especial con niños y adolescentes, continúan intactos muchos de los arquetipos masculinos de poder. Seguimos enseñando a los niños a ser hombres de verdad, hombres de piedra al estilo de Humphrey Bogart o de Spiderman, por encima de las emociones del amor o el cuidado: “… no puedo amarte porque el mundo me necesita y amar hace débil al superhéroe” (últimamente también a las superheroínas masculinizadas, como Lara Croft).

Bajo el mandato de Lucky Luke: “No llores y continúa caminando… mantén la vista fija en el horizonte y en la siguiente aventura”, los hombres de antes y ahora aprenden a estar siempre en el camino a no dejarse sentir y de no escuchar a las demás personas. Éstas y otras características de la masculinidad tradicional colocan a los hombres más cerca del poder-violencia y más lejos de las relaciones de paz y equidad.

Las máximas del hombre-piedra son la fuerza bruta, imponer y no entender, no escuchar y no sentir; cero empatía, cero emoción. Pero por dentro son hombres de papel porque son sólo mascara e intentan representar la fuerza, la insensibilidad, la frialdad y esa imagen de macho imposible en la era de la conciencia social. Esos hombres duros en apariencia son en realidad frágiles como el papel, porque el papel lo soporta todo, incluso la mentira: “Mi novio va de malote pero conmigo es un osito, excepto cuando se enfada” (chica adolescente, 15 años). Muchos hombres creen que tienen que demostrar su dureza, fingir y engañarse, competir por ser más y mejor que el resto. Compiten por el poder consigo mismos, con otros hombres y con las mujeres, y éste se alcanza cuanto más duro eres y menos sientes.

Del otro lado, del lado de la igualdad, podemos enseñar a ser hombres y vivir sin miedo a sentir, vivir con el corazón abierto a cada emoción y vigilando nuestras violencias. Ser más hombre es ser más conocedor de tus debilidades y tus límites, y no es preciso demostrárselo a nadie más que a uno mismo.

Se puede ser de papel por dentro y por fuera y dejar de lado la violencia, y construir relaciones de cuidado como hombre, pero para eso es necesario olvidarse de los hombres de mirada dura y distante, de los padres ausentes que sólo aparecían en el momento de castigar y de aquellas miradas sin expresión que dejan fría a tu pareja y a tus hijas e hijos.

Piedra, papel y tijera. Nos faltaba el último elemento. Coge tu tijera y recorta el papel que envuelve a la piedra. ¿Cómo quieres recortar tu papel para que no sea el del hombre de siempre?

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