Carta a los chicos de la acampada y el mov. 15m

Por [un chico de madriz], enviado por anónim@ el Vie, 03/06/2011 – 18:12
Fuente:
http://madrid.indymedia.org/node/17567

 Hola a todxs. Soy un chico y soy “activista”. En todos mis años en los movimientos sociales de madrid, que ya son unos cuantos, ha habido mujeres valientes que han denunciado, más o menos públicamente, agresiones que habían ocurrido en espacios liberados: okupas, centros sociales, fiestas del rollito, etc.

Todas las veces que eso ocurría, había una reacción fuerte de parte de los chicos, pidiendo explicaciones, culpabilizando, diciendo que las chicas exageran. Esas denuncias a veces me caían muy lejos, otras me cayeron muy cerca.

Creo que a los chicos nos cuesta mucho ver lo que hace el patriarcado de nosotros y cómo eso daña a las mujeres, y sobre todo, lo poco o nada que hacemos nosotros para que esto cambie. Si de verdad fuésemos conscientes de lo injusto que es este sistema, no lo pospondríamos, relativizaríamos, cuestionaríamos todo el rato. Hace un ratito leía un comentario que decía:

” cuando vivamos en una sociedad LIBRE podremos discutir esos temas abiertamente y con tiempo, pero mientras vivamos en una sociedad que nos mata lentamente, dividirnos por la mitad sólo hace que cuando muramos lo vayamos a hacer en soledad”

Yo estoy descubriendo que nunca vamos a vivir en una sociedad libre si no le metemos mucha caña y reflexión al tema de género y, en particular, si los chicos no nos ponemos las pilas a trabajar, compartir, y desmontar ese machista que llevamos dentro, más o menos camuflado. Esto no es un “tema sobre el que discutir”, como hablar de ajedrez o astronomía, este es un TEMÓN que nunca abordamos, porque nos pone en un papel en el que no queremos, y porque si nos lo tomamos en serio, nos obliga a transformarnos cosas que están muy arraigadas, … y nos resistimos a trabajar esto porque en realidad sacamos partido a esos privilegios, nos libramos  de marrones, vivimos más cómodamente y conseguimos lo que queremos (ligues, sexo, cariñitos, prestigio, “tener la razón”) y nos preocupamos poco o nada de comprometernos en trabajar con otros chicos para transformarnos y acabar con esto.

Me parece que los chicos la estamos cagando si nos preocupamos más de lo que estén haciendo los medios de comunicación con la denuncia de las mujeres que de lo que ha pasado para que las chicas denuncien. Otras veces, cuando ha habido una acción que consideramos justa, legítima, no nos importa NADA lo que dijeran los medios de comunicación; sabemos que van a aprovecharse y tal vez tergiversar, pero como considerábamos que lo que hacíamos respondía a una injusticia, la hacíamos. Los que dijera el telediario nos daban igual si la causa era justa.

¿Por qué con esto no nos pasa igual? ¿Por qué esto nos escuece tanto? Los chicos estamos tan defensivos que no somos capaces de parar y pensar que a ellas también les importa la acampada y están trabajando en ella…. y aun así está denunciándolo, ¿no será que el asunto es más grave de lo que pensamos? ¿no creéis que ellas ya están cansadas de posponer el tema que, mientras no se trabaja, las sigue oprimiendo?

Tenemos que pararnos. Respirar. Yo he aprendido que las primeras 10 ideas que se nos vengan a la cabeza son mierda. Probablemente las 10 siguientes también. Las podemos apuntar si queremos, para verlas luego. A mí me sirve. Pero hay que seguir pensando. La primera sensación que a mí siempre me asaltaba y aún me asalta es “pero qué exageradas”. Creo que es porque no puedo ni siquiera imaginarme lo que es vivir como mujer en un mundo patriarcal, desde chiquita, en la escuela, en el trabajo, en la uni, en la calle, en la casa, en la cama. Y como no puedo ni imaginármelo, pues me parece que “no es pa tanto” y que se pasan.

Es exactamente igual que cuando la gente dice que “nos pasamos” cuando estamos rabiosos y gritamos en una manifestación, o reventamos un acto público de un político o pintamos las paredes contra la policía. “Se pasan”, piensa mucha gente, porque no pueden ni imaginarse la injusticia por la que protestamos – redadas, sáhara, montajes policiales, sea la que sea- , contra la que luchamos cada día nosotrxs, porque nos hace daño a nosotrxs o a gente que queremos mucho. Ellxs nos deslegitiman, nos dicen “esas no son las formas”, “por qué no haces esto o aquello”, etc… Y nos molesta que te cagas, a mí me hierve la sangre cuando he oído cosas como “si tienes razón, pero no ha estado bien tirarle ese huevo de pintura”, me dan ganas de decir “si supieras de qué estoy hablando, si de verdad lo conocieras, no te preocuparías tanto por la forma”.

Pues en este caso, es lo mismo, sólo que los que estamos en el lado de no entender nada y opinar y decir lo que hay que hacer sin tener ni idea, somos los chicos. Creo que tenemos que respirar hondo. Esto es un tema muy grave, que NO PODEMOS ENTENDER SI NO LAS ESCUCHAMOS A ELLAS. Y cuando digo escuchar, me refiero a escuchar con las orejas bien abiertas. Escuchar para aprender, no para competir.

Tenemos que asumir que no sabemos apenas nada de ésto. Si de verdad le damos importancia a este tema y queremos transformarlo, tenemos que empezar por escuchar su experiencia y aprender de ellas, de su palabra, de sus denuncias, de todas las mujeres que llevan hablando y/o escribiendo sobre este tema desde hace muchas décadas. Sin intentar rebatir nada como si ya supiéramos algo. A nadie de nosotros se nos ocurre que cuando una persona es torturada en comisaría, su opinión vale lo mismo que la de un policía, o que “hay que escuchar a la otra parte”. A todos nosotrxs, creo, nos da rabia cuando alguien de clase alta nos da lecciones sobre lo que tendríamos que hacer, decir en una manifestación, o si okupar está bien o está mal… A mí me da rabia sobre todo porque se toma el derecho de decir lo que hay que hacer como si supiese de algo de lo que no tiene ni idea.

Creo que ahora tenemos que hacer un esfuerzo, respirar, asumir que esto que se denuncia es muy grave. Es una violencia sistemática que a veces, sobre todo cuando no es “espectacular”, queda tras bambalinas; agresiones que, como casi nunca entran en el esquema que reconocemos (“el violador con la media en la cabeza y la mujer indefensa y frágil”), negamos o posponemos eternamente.

Por mí, a la mierda lo que diga la prensa. Este tema es gravísimo y cualquier cosa que se haga para denunciarlo es legítima, aunque a veces a mí mismo se me haya venido el mundo encima por una denuncia. Y si de aquí, además conseguimos dar a este tema la importancia que merece y nos ponemos a trabajarlo desde la humildad y las ganas de aprender y transformarnos, entonces habremos conseguido muchísimo en la tarea de construir un mundo más justo.

No escribo esto para recibir el aplauso de nadie ni para ser un hombre “redimido”, la mayor parte de lo que estoy descubriendo se lo debo al esfuerzo y coraje de muchas mujeres, cercanas o lejanas, que a veces con paciencia y a veces con un mazazo de realidad o una denuncia me pusieron un espejo que reflejaba una parte de mí que era irresponsable, manipuladora, egoísta. Ahora estoy en el trabajo de cambiarlo, y por eso escribo, para invitar a otros chicos a que tomemos en serio esto de una vez.

Ánimo a todos, tomemos esto como una oportunidad y no como un sabotaje. Si queremos, vamos a aprender mucho de todo esto y caminar un poquito más cerca del futuro que deseamos. ¡Ese futuro no llega sin trabajárselo!

                                                                                         [un chico de madriz]

 

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