Reacciona contra la custodia compartida impuesta por vía judicial en los divorcios en Galicia.

Reacciona contra la custodia compartida impuesta por vía judicial en los divorcios en Galicia.

[Promueve esta acción @jfklajsdklfjasdlkj – nocustodiacompartidaimpuesta@gmail.com]

AL FIRMAR LA PETICIÓN ESTARÁS ENVIANDO ESTA CARTA

DESTINATARIO: PORTAVOCES GRUPOS PARLAMENTARIOS PARLAMENTO DE GALICIA

Estimados miembros del Parlamento de Galicia,

Somos la “Asociación No a la Custodia Compartida Impuesta”. Hemos decidido crear dicha asociación porque ante los casos de separación, divorcio y ruptura de pareja, entendemos que la custodia hacia los menores debe desarrollarse siempre de forma responsable; y que el régimen de custodia compartida sólo puede otorgarse cuando ambos progenitores así lo acuerden.

En esta lucha por la estabilidad y el bienestar de nuestros hijos, contamos con el apoyo de diversas asociaciones como Heterodoxia Comunidad de Hombres por la Igualdad, Asociación Violenciastop, Asociación Enclave Feminista, Asociación Nacional de Defensa Femenina, Asociación de Igualdad de Género Universitaria (AIGU) y Asociación de Mujeres Juristas Themis, entre otras.

Decimos NO A LA CUSTODIA COMPARTIDA IMPUESTA EN LOS PROCESOS CONTENCIOSOS DE SEPARACIÓN, DIVORCIO Y RUPTURA DE PAREJA, ANTE LA PETICIÓN DE SÓLO UNO DE LOS PROGENITORES porque:

– Para que la custodia compartida no perjudique a los hijos, es imprescindible que exista una comunicación muy fluida entre ambos progenitores y cuando una (ex)-pareja acude a la vía contenciosa, en la mayor parte de los supuestos la comunicación se ha roto y es inexistente.

– Es imprescindible que existan entre los progenitores unos objetivos comunes, en orden a la educación de sus hijos e hijas, con la finalidad de darles un equilibrio emocional necesario para su desarrollo.

– Es imprescindible el consenso y el intercambio de puntos de vista para unificar pautas de conducta y educación hacia los hijos; si no existe este intercambio se producirá un perjuicio a los y las menores que recibirán mensajes, en muchos casos, contradictorios.

– Es imprescindible ofrecer una estabilidad emocional a los hijos y la custodia compartida impuesta no la proporciona, al no existir un compromiso libre y responsable para llevarla a cabo. ( en estos casos, fácilmente se utilizará a los hijos como arma arrojadiza, desestabilizándoles emocionalmente.)

– Es imprescindible dar a los hijos y a los propios progenitores una estabilidad en cuanto a domicilio y ofrecerles un ambiente familiar confortable, lo que no se consigue con la alternancia.

– Para que la custodia compartida no perjudique a los hijos, es imprescindible que haya existido una corresponsabilidad de la pareja en cuanto a todas las tareas de cuidado y atención de las hijas e hijos, hecho que en nuestra sociedad está lejos de alcanzarse en condiciones de igualdad. Otorgar una custodia compartida pretendiendo que se inicie al momento de la ruptura la responsabilidad que no ha existido en la vida común, supone un “experimento” que indudablemente perjudicará a los hijos e hijas comunes que se ven sometidos a este régimen.

– Es imprescindible la libertad para pactar el compromiso de corresponsabilidad que adquieren ambos progenitores, para llevar a buen término la educación y el cuidado de los hijos e hijas comunes.

– La relación entre los ex-cónyuges, profundamente deteriorada en estos casos, puede ocasionar graves conflictos a los menores, quienes se verían involucrados en el conflicto de sus progenitores (que se verán incrementados al no estar conforme una de las partes con la forma en que se llevará a efecto la custodia.)

– No estamos en contra de compartir las decisiones que afecten de una forma fundamental al futuro de nuestros hijos e hijas, estamos en contra de tener que repartir su cuidado diario cuando no ha existido esa corresponsabilidad con anterioridad a la ruptura, lo que supondrá un evidente perjuicio para los menores.

– La custodia compartida no es una institución extendida en los países de nuestro entorno, habiéndose
producido una confusión terminológica derivada de la inexistencia de los términos “patria potestad” y “custodia”; en nuestro país la patria potestad en los supuestos de ruptura, es siempre compartida, lo que significa que todas las decisiones transcendentes que se deban adoptar en relación con los hijos e hijas comunes, deben decidirse de forma conjunta entre ambos progenitores, y como quiera que en los países europeos el progenitor titular de la custodia podía adoptar decisiones tales como el lugar de residencia de sus hijos e hijas, sus colegios, etc, etc… se han ido modificando las legislaciones internas para impedir lo que en nuestro derecho ya estaba vetado.

– El ejercicio de la custodia compartida es complejo y requiere la colaboración y entendimiento de ambos progenitores. Los testimonios que nos han llegado por parte de varias parejas que acordaron mutuamente la custodia compartida, afirman que es difícil de sobrellevar sin que los hijos se vean afectados. Nos confirman con su experiencia en la práctica que es necesaria una relación muy buena entre los padres, con comunicación muy fluida y consenso total para todo lo relacionado con el cuidado y la educación de los hijos. Todo esto supone mucho esfuerzo, mucho desgaste y, en ocasiones, el tener la sensación de vivir “como si no te hubieses divorciado”. Y, desde su propia experiencia, nos confirman que es inviable sin que se hayan acordado todos y cada uno de los detalles de la misma. Porque una cosa son esas condiciones “teóricas” de igualdad y otra muy distinta el llevarla a la práctica con todas las dificultades que conlleva.

– El interés superior del menor debe estar siempre por encima de la igualdad entre progenitores.

Por todos los motivos anteriormente expuestos, pedimos la NO APROBACIÓN de la Ley de Custodia Compartida en la Comunidad de Galicia, de modo que no se facilite la posibilidad de que el juez pueda adoptar la guardia y custodia compartida en un procedimiento contencioso con oposición de cualquiera de las partes o cuando existan discrepancias en la forma de acceder a la misma, por los graves perjuicios que puede ocasionar a la estabilidad y al bienestar de los menores.

Rogamos tome en consideración nuestra solicitud y dé traslado de la presente carta al resto de miembros de la cámara, agradeciéndole de antemano su atención.

Atentamente,

Asociación No a la custodia compartida impuesta
Página web: http://contralacustodiacompartidaimpuesta.blogspot.com/
Correo electrónico: nocustodiacompartidaimpuesta@gmail.com

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10 comments

  1. Lo mejor para el menor es, sin lugar a dudas: si uno de los progenitores pide la compartida (demostrando buena disposición) y el otro se opone (demostrando egoísmo e incapacidad de colaboración), que se le otorgue la custodia exclusiva al que ha pedido la compartida. De este modo, el dialogante y colaborador será el que tenga el control, dando estabilidad y una especie de compartida de facto a los menores.

    1. Gracias por comentar.

      Quizás Fernando tengas razón…

      Yo creo fundamentalmente en el histórico de los cuidados en la relación como motivo principal para tomar una decisión de este tipo… alguien que no ha cuidado… hará lo que sea por No cuidar, se lo imponga la judicatura o quien sea.

      si en una pareja han cuidado los dos progenitores (o las dos) no debería haber problemas por tener un régimen de custodia compartida… pero cuando sólo ha cuidado uno… y de repente el otro quiere todo compartido… no lo entiendo…

    2. en mi caso el que pidió la compartida es el que no comparte, el que es inflexible. Desde que tengo la custodia compartida impuesta no puedo ver a mis hijos más que cuando me toca. Ni siquiera en sus cumpleaños, los míos o cuando están enfermos y tienen que ir al médico. No sé nada de ellos cuando no están conmigo, ni de sus deberes, ni sus rutinas, ní siquiera si están bien o no, porque no me deja hablar con ellos. Mis hijos no entienden nada. Antes cuando estaban con su mamá veían a su papá cuando querían, su papá participaba de todo. La flexibilidad, el diálogo y la tolerancia no están en la custodia compartida, están en la mente de las personas. Ojála todos los que pidieran está forma de custodia hubieran interiorizado el compromiso que ésta conlleva, pues de otra forma se convierte, como en mi caso, en un foco de conflicto muy grave donde los niños son los únicos perjudicados.

  2. Gracias por responder, Joaquim.
    Lo de los cuidados previos entiendo que debe pesar, pero relativamente. Los roles en una pareja se pueden solapar o repartir, y ambos conceptos son válidos. Si ambos han cuidado hijos y trabajado fuera, es obvio que pueden seguir haciéndolo (ése sería el caso base de mi primer comentario). Pero que se hayan repartido los roles no debe interpretarse como desinterés o incapacidad en relación al rol no asumido. Es como si dijésemos “como la madre no trabajaba, ahora NO PUEDE trabajar”. Obviamente, esto es absurdo; tras la separación, quien no ha trabajado antes puede empezar a hacerlo y quien no ha criado niños antes puede empezar a hacerlo también. Lo importante es la disposición, el interés, las ganas.
    Todos los que somos padres hemos pasado una fase de aprendizaje. Nunca es tarde para ese aprendizaje, no debe impedirse por ley.

  3. Vamos a ver: cuando con anterioridad a la separación no ha habido corresponsabilidad con respecto al cuidado de los hijos, obviamente la causa no es que uno de los progenitores “sea incapaz”, sino que el trasfondo suele ser bien distinto, aun cuando ambos miembros de la pareja trabajan (recuerdo por ejemplo, que sólo el 6% de reducciones de jornada por cuidado de hijos son solicitadas por hombres, que esperemos que esta tendencia vaya cambiando). En muchos casos esto se produce porque se sigue atribuyendo a la mujer el rol de cuidadora y repito, en muchos casos, aunque también trabaje fuera de casa.

    Lo que no puede ser es que, cuando la balanza del cuidado de los hijos se ha inclinado claramente hacia uno de los progenitores con anterioridad a la separación, se imponga por defecto una custodia compartida por la mera declaración de “buenas intenciones futuras” del que no ha venido asumiendo esa labor hasta ese momento. Es mucho presuponer y más cuando está en juego el bienestar de los hijos. Y sobretodo, partiendo de la base de que no va a haber absolutamente ninguna supervisión del desarrollo en la práctica de esa custodia compartida. Las custodias compartidas otorgadas en esta situación, en muchos casos acaban con los niños “encasquetados” a abuelos, familiares, empleados de hogar, etc (esto ya está sucediendo).

    1. Corresponsabilidad es una palabra muy interesante que conlleva más matices de los que se intuyen a primera vista. La responsabilidad para con los hijos implica un montón de aspectos, tales como: cuidados directos, educación, alimentación, protección, salud… Es decir, que en ese concepto de corresponsabilidad debe incluirse tanto la atención directa (cambiar un pañal) como la educación (guiar en las formas de comportarse cívicamente), como la alimentación (proveer los recursos económicos necesarios para poder alimentar), como la salud (llevar al pediatra o al hospital)… Todo eso cuenta, y mucho; no se puede simplificar la cuestión al cómputo de horas de compañía.
      E insisto: siempre hay una primera vez para todo. Igual para custodiar a un hijo que para trabajar que para conducir que para votar… No es válido el argumento de que “como no lo ha hecho nunca…”, porque entonces nunca podríamos hacer algo por primera vez.
      Y, en cuanto al reparto de roles en la pareja, reducciones de jornada incluida, es una decisión de la pareja como equipo. Mi exmujer ganaba menos que yo, luego la reducción se la pidió ella (lógicamente); pero mi actual pareja gana más que yo, así que soy yo el que se ha reducido la jornada. Es simple y pura lógica, no hay que ver machismo donde no lo hay (cada caso es diferente, por supuesto).
      En definitiva, el concepto de que cada caso debe ser revisado detalladamente para tomar una decisión óptima para los menores es, creo yo, compartido por la inmensa mayoría, defensores y detractores de la custodia compartida. El problema es que no se hace (los jueces no tienen tiempo material, o son demasiado vagos, no lo sé y no lo juzgo); entonces, ¿de dónde se parte? ¿Qué se hace en caso de duda?

  4. Por otro lado, si uno de los progenitores se opone a la custodia compartida, habrá que estudiar cuidadosamente sus motivos, que sí pienso deberán ser de cierto peso. Pero eso de “dar el control” por defecto al que solicita la custodia compartida, achacando automáticamente al que se opone “egoísmo e incapacidad de comunicación”, me parece una barbaridad. Habrá que estudiar detenidamente las razones que ambos tienen para sus respectivas posturas.

  5. La custodia compartida es lo que realmente beneficia al menor en su desarrollo cognitivo, emocional y competencial por que es la única fórmula que cubre sus necesidades tal y como ellos lo precisan, recibiendo por igual, del padre y de la madre, los cuidados, la protección, la educación y el cariño. Todo lo demás proviene del machismo.

    Si mientras dura la convivencia la guarda y custodia se entiende compartida, no existe ni un solo motivo racional que se sostenga para que en el trámite del divorcio, el desacuerdo o la mala relación entre los progenitores arbitre el descomunal desprecio a las necesidades de los hijos comunes, como es la custodia exclusiva. Esto debería entenderse de esta forma, a pesar de que por acuerdo entre adultos (los progenitores) el reparto del tiempo diario de dedicación a los hijos no siempre sea equivalente entre los miembros de la pareja, por que se deduce que ese acuerdo ha sido tomado con responsabilidad y en absoluta libertad.

    Por ello, esta cuestión debería ser analizada justo al revés. Esto es, si no se aportan razones fundadas y con pruebas reales, ni tampoco confluyen las situaciones que contempla la actual ley del divorcio por la que no se puede optar a la patria potestad, la situación que efectivamente cumple rigurosamente con el interés superior del menor es, la custodia compartida.

    Ahora bien, el caso es que la justicia debería obligar a los progenitores a manifestarse al respecto de ella. No es lo mismo solicitar la custodia conjunta y alternada que manifestar estar en contra de esta fórmula o que pedir la custodia en exclusiva. Los jueces no están por la labor de aclarar cuál es el parecer de cada progenitor respecto de esta cuestión.

    La pregunta es sencilla: ¿Prefiere usted la custodia compartida o exclusiva y porqué?

    Si se pregunta a los progenitores porqué prefieren la custodia en exclusiva con exposición de sus motivos, se aclararían muchas cuestiones porque, quien prefiere la custodia en exclusiva para sí mismo sin motivos de peso que la justifiquen, lo que desea es apartar a los hijos del otro progenitor y quien prefiere la custodia en exclusiva para el otro progenitor sin una razón, causa o motivo que sostengan responsablemente que su decisión es en favor de los hijos, estaría abdicando del ejercicio como padre o madre.

    Por otro lado, los mal llamados “niños maleta”, simplemente no son parte de la realidad, por lo menos de la realidad de las personas con cordura. Tildar de esta forma vejatoria a los hijos es una argucia utilizada para hacer creer de un sufrimiento emocional inexistente en los menores cuyos progenitores comparten la dedicación en la convivencia, la protección, el cariño, la educación y los cuidados a los hijos comunes.

    Desde lejos se puede observar la auténtica aberración.

    ¿A quién perjudica el haber dedicado extensas jornadas laborales para proveer del necesario sustento económico a la familia en detrimento de la dedicación a los hijos?

    ¿A quién le conviene la mala relación en la expareja durante la tramitación del divorcio? Recordemos que cuando esto se produce, el hombre pierde fulminantemente a sus hijos por efectos de la discriminatoria redacción y peor aplicación de la ley actual del divorcio?

    ¿Se interesa el juez en el por qué de la oposición de la mujer a compartir la custodia de los hijos comunes? NO!!

    ¿Se interesa el juez por averiguar los motivos de la mala relación que declaran los progenitores para saber si esta es provocada intencionadamente por uno de ellos con el objetivo de obtener los beneficios implícitos en la legislación actual sobre divorcio? NO!!

    ¿Qué ocurriría si en el juicio, el padre declara una magnífica relación con su expareja y además afirme que está sorprendido porque hasta el momento en que debían confeccionar el convenio regulador había acuerdo verbal entre ambos para compartir la custodia porque estaban convencidos que es lo mejor para los hijos y ahora no sabe qué es lo que ha producido el cambio de opinión en su expareja?

    ¿Qué ocurriría si una vez la pareja decide divorciarse, él se dirige al juzgado inmediatamente e interpone una denuncia por amenazas, indicando que ella le dijo que le quitaría a los hijos porque piensa solicitar la custodia en exclusiva?

    ¿Son los jueces o los fiscales especialistas en cuestiones que afectan al desarrollo cognitivo y emocional de los menores? NO!!

    ¿Están capacitados, por tanto, para dirimir cuestiones que afectan profundamente al desarrollo cognitivo y emocional de los menores sin un informe obligatorio y vinculante realizado por un profesional especializado en la salud emocional de las personas? NO!!

    ¿Tanto la actual ley del divorcio como las actuaciones de jueces y fiscales tienen trasfondo machista?

    ¿Estamos viviendo el tan ansiado siglo XXI o seguimos anclados en el pleistoceno?

    Entonces… de qué estamos hablando?

    Pedro Cruz – Gran Canaria

    1. Pedro, hemos aprobado tu comentario porque lo realizas dentro de unos términos de educación y respeto pero no compartimos en absoluto tus opiniones, lo que ha sido objeto de multiples publicaciones en esta web. No tenemos tiempo para ofrecerte una respuesta completa pero hay varias falacias de fondo que no podemos dejar de apuntar:

      1ª Los niños no necesitan de dos figuras parentales y mucho menos de dos figuras, una hombre y otra mujer, para su correcto desarrollo, cuidado y educación. Las teorías que intentan resaltar las problemáticas asociadas a la monoparentalidad pasan por alto todos los factores de discriminación de género que se encuentran en la base de las condiciones de crianza que pueden dar por resultado mayores dificultades para la familia. Es innumerable la lista de genios, y genias, de grandes personajes que han crecido “sin padre”. Mejor sin padre que metidos en medio de un conflicto de separación.

      2º Hay situaciones donde la custodia compartida no es posible ¿Que impide que los hombres pidan la exclusiva si son igual o más idoneos que la madre? ¿Para cuando los “separados o divorciados” pedirán la custodia exclusiva para el padre? Desde Hombres por la Igualdad si la pedimos.

      3º En la actual situación de discrminación de género no se pueden socavar las políticas de igualdad de género, culpar a jueces y feminazis de una separación mal llevada no es ejercer la responsabilidad parental ni realizar una custodia responsable. Antes de la custodia (antes de los derechos) estan las obligaciones, la responsabilidad… ya se quiera ejercer de forma tradicional (proveedora- disciplinaria) o igualitaria. Queda un camino excesivamente largo para obtener los cuidados compartidos (la corresponsabilidad). Los hombres suspendemos por goleada en corresponsabilidad. Más allá de la entidad sociológica de un 13-15% de hombres en nuestra sociedad que se comportan de un modo igualitario en sus relaciones de pareja, y para el que es muy importante una aplicación justa de la legislación, con una autentica individualización de las sentencias de custodia, con informes psicosociales por una parte, y otros medios de prueba judicial…. como decía, más allá de una buena aplicación de la ley ¿No podrían ustedes hacer algo más positivo en cuanto al discurso que intentan imponer en favor de los hombres (que problemas tenemos y muchos, causados entre otros por la adherencias a modelos machistas de masculinidad) sin buscar chivos expiatorios en las madres y dejar que los niños crezcan en un entorno en el que no tengan que elegir un bando?

      Saludos

      1. Gracias por su contribución. Acepto la crítica como no podía ser menos, aunque parte de mí exposición anterior tiene su núcleo en realidades que son ampliamente conocidas y no siempre bien recibidas.

        Ningún hijo, cuando sea adulto te reprochará no haberle comprado un juguete determinado, te reprochará no haberle transmitido todo tú amor, apoyo y confianza, así de sencillo. Algún día será normal hablar de la competencia o incompetencia de las personas.

        En mí opinión, solicitar la custodia en exclusiva, no es una postura que beneficie a los hijos, que es de lo que se trata. Esto no es una carrera para demostrar quien lo hace mejor. Ni que decir tiene que, si alguien pretende hacer creer con esa postura que pone de manifiesto su amor por los hijos al tiempo que un inequívoco sentido de la responsabilidad, hay algo que no ha comprendido de toda esta historia. El bravucón siempre deja un rastro que le delata, a pesar de que él no lo crea.

        Claro que los niños y niñas no necesitan dos figuras parentales, aunque si estas existen, tienen todo el derecho a poder alimentarse de ellas por igual. Y no me refiero a la parte fisiológica, que también. Esto no es parte del debate.

        Cierto es que desde hace algunos años se practica como estrategia argumental en el divorcio, pero su significado deja al descubierto el individualismo y esta actitud demostraría que no se está defendiendo ni protegiendo al menor. La conjunción que existía en pro de salvaguardar las necesidades de los hijos (aquello de, “todo por mis hijos”) cuando la pareja convivía, parece haberse transformado, pasando a un estado de moléculas individuales, que lo son, que se repelen entre sí, lo cual en principio no tiene por que ser perjudicial pero que además, ambos se creen mejor que el otro para cubrir las necesidades de los hijos. Acaban de nacer los bandos. A su vez, la legislación actual permite la retroalimentación de estos bandos.

        Y si no, a qué viene tanto follón?

        Los menores no tienen porqué elegir un bando por que no existen bandos, a priori. Los bandos se forman a raíz de que uno de los dos desea la guarda y custodia para sí, porque esto entraña irremediablemente dos bandos tremendamente perjudiciales para los hijos. Mientras la pareja convive practica la unión de la familia, y no su división, por ello, es incomprensible que dos adultos cuando deciden terminar con su relación sentimental y continuar con sus proyectos personales por separado, también deseen hacer lo mismo con los hijos.

        Posteriormente, después de que la troqueladora judicial haya realizado el modelado mediante un imperativo pseudo-proverbial (también llamado “sentencia judicial”), del futuro de los hijos y sus progenitores, uno de ellos, al que la justicia extirpa la guarda y custodia que le asistía desde que su hijo-a nació, deja de ser irremediable y progresivamente un referente para el menor. Este es un bando y el otro es el del custodio, que se conformará como referente por decisión judicial.

        ¿Se trata de seguir sumando o me he perdido en medio de la tormenta?

        La opción de custodia en exclusiva de los hijos comunes, no solo no suma si no que resta y no permite al menor, en base a una experiencia igualitaria, proveerse de todo el panel de oportunidades que está disponible para él. Lo de elegir es una decisión que solo le incumbe al menor pero, sin experiencias, su elección estará probablemente condicionada y la culpa solo puede atribuírsele al adulto.

        Parece necesario aunque lamentable tener que recordar que somos seres libres desde que nacemos y hay que decirlo alto y claro, aunque esa libertad se vaya conformando en la medida en que nos vamos desarrollando cognoscitiva, intelectual y emocionalmente, pero para ello el camino no puede estar plagado de los residuos perniciosos que van dejando los adultos, es más, debe estar despejado de las contribuciones que limitan, oprimen y discriminan, y que muy probablemente provienen del prejuicio.

        Hasta que no logremos entender y asumir que la concepción de los hijos parte de una planificación y consenso de dos personas adultas y responsables, que la decisión fue tomada con absoluta libertad, que los hijos poseen padre y madre y que además los primeros, son miembros indelebles de dos familias parentales, no avanzaremos hacia su efectivo bienestar.

        Pedro Cruz – Gran Canaria

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