Los derechos humanos de los y las trabajadoras sexuales de los EE.UU. consiguen la atención federal gracias a las recomendaciones del gobierno uruguayo

Extraído de la Revista MS Magazine, traducido por Chema Espada. 3 de marzo de 2011 por Kari Lerum.

Durante los últimos meses, he tenido el honor de formar parte de una comisión  de activistas e investigadores que han trabajado en colaboración con el Departamento de Estado , para las violaciones de los Derechos Humanos de los/as trabajadores/as sexuales, y que fué creada como respuesta a  un requerimiento de Naciones Unidas sobre los registros de derechos humanos en los Estados Unidos. Bajo  la luz del Dia Internacional para los Derechos de las Trabajadoras Sexuales, compartiré de forma breve algunos elementos destacados de este proceso histórico sin precedentes.

The Universal Periodic Review (UPR) es un procedimiento relativamente nuevo creado a partir de una comisión provisional de cinco años de duración denominada la Comisión de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Se inició en 2008 y tiene previsto su final en 2011. La comisión tiene por objeto recoger los registros sobre derechos humanos de todos los estados miembros. En noviembre, le tocó el turno a los Estados Unidos.

Se han realizado más de 200 recomendaciones a la Administración Obama, incluyendo las siguientes, realizadas por el Estado miembro Uruguay:

Asegurar acceso a los servicios públicos, atendiendo a la especial vulnerabilidad de las trabajadoras sexuales [trabajadoras del sexo] en cuanto a la violencia y a la vulneración de sus derechos humanos.

La recomendación uruguaya ha generado un diálogo muy animado y productivo entre los agentes involucrados en el bienestar de los y las trabajadoras del sexo y los protagonistas del comercio sexual. Este momento histórico también ha creado la frescura de una nueva oportunidad para debatir sobre el trabajo del sexo desde una perspectiva de derechos humanos y como una cuestión que no puede abordarse de forma adecuada atendiendo únicamente a la trata de blancas.

¿Reconocerá la administración estadounidense esta recomendación de la UPR? ¿Dará pasos concretos para mejorar los derechos humanos de todas, incluyendo a las trabajadoras del sexo (o sea, todos y todas las trabajadoras del sexo, lo que incluye los/as trabajadores del sexo entre adulto de forma consensuada y aquellas que están siendo explotadas y esclavizadas) Tenemos esperanza que así será. Teniendo en cuenta la abrumadora cantidad de apoyos que hemos recibido de reputadoas investigadores y de representaciones de organizaciones de salud sexual y reproductiva, de derecho, y de justicia penal, nos encontramos muy lejos de estar solas en esta esperanza. Hemos recibido muchas cartas formales de apoyo, entre las que se encuentra la del Cirujano General Dr. Jocelyn Elders, de el Center for Health and Gender Equity (CHANGE), y Change.org. Otra docena de investigadores, expertos y organizaciones han realizado recogidas de firmas de apoyo, entre las que están Human Rights WatchSexuality Information and Education Council (SIECUS), y Amnesty for Women.

Se ha enviado al Departamento de Estado para este asunto, todas estas cartas y firmas,  además de otros documentos entre los que se encuentra un breve informa sobre políticas de erradicación de la violencia ejercida contra las trabajadoras/es del sexo. Este breve informe dice:

Esta recomendación por parte de la comunidad global subraya cuestiones de derechos humanos que han pasado desapercibidos durante demasiado tiempo. Las trabajadoras del sexo -esto es la gente que realiza comercio sexual con el fin de obtener ingresos y cubrir sus necesidades de subsistencia— son miembros de familias y de comunidades a lo largo de todos los Estados Unidos. Debido al estigma y la criminalización de los trabajadores/as del sexo -y otras ocupaciones de un perfil similar- estos colectivos son objeto de agresiones, violencia y discriminación, y se les impide el acceso a servicios crítico, como la sanidad, y el derecho a la misma protección por parte de la ley y el Estado de Derecho. Los Agentes del Estado, especificamente los oficiales de policía,  cometen agresiones y violaciones físicas y sexuales contra las trabajadoras sexuales. Estos abusos son especialmente llamativos entre la población pobre y/o de clase trabajadora, urbana, de mayoría Afroamericana y/o inmigrantes además de entre las comunidades lesbicas, transgenérica y y bisexual (LGBT). De forma global, las políticas federales norteamericanas contra la prostitución, tales como el  “anti-prostitution pledge,” han dado resultados muy perniciosos contra los esfuerzos internacionales en la erradicación del VIH/SIDA.

Tras exhaustivas consultas con las organizaciones de trabajadoras sexuales y organizaciones que trabajan para las trabajadoras sexuales, asi como activistas de derechos humanos y mientos del Departamento de Estado, disponemos de un abanico de recomendaciones para el Gobierno de los EE.UU. Las enumeramos aqui de forma muy resumida:

El gobierno de los EE.UU. pueden mostrar mejoras en la atención a los abusos de derechos humanos contra las trabajadoras sexuales mediante … engaging in concrete, politically-feasible steps that can minimize human rights abuses including at a minimum:

  1. Mejorando la capacidad de los Estados para responder ante las violaciones de los derechos humanos mediante el diálogo y la investigación.
  2. Modificando o eliminando las políticas federales actuales que mezclan el trabajo sexual y el tráfico de blancas, de manera que bloquea que los/as trabajadoras sexuales accedan a servicios como la sanidad, dispositivos de prevención de VIH y apoyo y asistencia.
  3. Investigando y preveniendo las violaciones de los derechos humanos cometidas por agentes de la administración tales como fuerzas del orden público (policías, etc).
  4. Investigando el impacto de la criminalización, incluyendo las legislaciones penales de los estados sobre el trabajo sexual y otros grupos.

Estas recomendaciones, si fuera aprobadas y puestas en marcha, mejorarían la cobertura de las necesidades de una población compuesta de forma desproporcionada por mujeres con bajos ingresos, pero que se caracteriza por una extremada diversidad en términos de sexo, apariencia de género, orientación sexual, raza, clase y origen nacional. En medio de la nebulosa de devastadoras y numerosas vulneraciones de derechos en las políticas de salud de las mujeres en los EE.UU., el movimiento para políticas de derechos humanos para las trabajadoras del sexo y las mujeres que sufren tráfico y explotación sexual en los Estados Unidos, es una bocanada de esperanza. Puedes estar pendiente ya que el Departamento de Estado tiene previsto lanzar su respuesta a las recomendaciones de la UPR muy pronto.

Una versión de este articulo apareción en  The Society Pages.

La foto es del usuario de Flickr nerdcoregirl y está registrada con licencia Creative Commons.

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