Entrevista de Hugo Huberman a Jens Klitgaard en Artemisa

Suecia: Masculinidad ¿una enfermedad?
Por Hugo Huberman | 20.1.2011

Jens Klitgaard es un joven educador sexual de los países de políticas públicas con perspectiva de género de mayor impacto, Suecia. Durante tres años estuvo frente a grupos de adolescentes en escuelas hablando sobre masculinidad y sexo. Aquí analiza la relación entre masculinidad y salud.

-¿Con qué datos cuenta Suecia hoy sobre masculinidades y salud?

En el informe del Consejo Social Nacional sueco (Socialstyrelsen) del 2010, publicado en marzo, nos enteramos que en general la mortandad de los hombres es más alta que la de las mujeres, pero es entre la gente joven donde esta diferencia de género se hace bien evidente. Casi tres veces más hombres que mujeres suecas de entre 15 a 24 años mueren en accidentes de tráfico, aproximadamente 60 % más se suicidan, aproximadamente cuatro veces más mueren por razones relacionadas al alcohol y casi tres veces y medio más en otro tipo de daños.

En total mueren más del doble de hombres que mujeres en la edad de 15 a 24 años. Y esto no sucede nada más que en Suecia, los índices son parecidos en todo el mundo.

-¿Crees que esas cifras están vinculadas a la ingesta de alcohol y otros factores?

En Suecia los hombres jóvenes toman más del doble de alcohol que las mujeres. Que sean justamente hombres los que toman y mueren por el alcohol no es una coincidencia, es parte de una cultura masculina en la cual el alto consumo de alcohol se idealiza.

Así mismo no es difícil creer que la razón por la cual hombres jóvenes mueren en accidentes de tráfico, de envenenamiento (alcohol o drogas), u otro tipo de accidentes no sea otra cosa que el ideal hegemónico que indica que los hombres ‘deben’ tomar riesgos.

-¿En cuanto a los datos de suicidios que nos puedes decir?

Cuando se habla sobre las estadísticas de suicidio hay varias preguntas a hacerse:  ¿Porque es tan difícil para nosotros los hombres hablar sobre lo que sentimos? ¿Porqué nos cuesta tanto como  jóvenes decirle a un amigo, a los padres o alguna otra persona: ‘me siento mal, podriamos vernos y charlar un rato’? Según los registros de estadísticas de los centros de jóvenes (Ungdomsmottagningen) del 2008 sólo un 14 por ciento de los pacientes fueron del sexo masculino. En la parte de psiquiatría fue sólo un 35 por ciento.

Que la atención médica no llegue a los jóvenes es un gran problema, pero que los jóvenes no se animen a acercarse a la atención médica es un conflicto aún mayor.

-¿Qué sugieres que se podría hacer al respecto?

Queda claro que los hombres jóvenes y no tanto deberíamos ser concientes de esta situación y modificar nuestros comportamientos.

El Consejo Social Nacional sueco (Socialstyrelsen) escribe en su informe que la diferencia entre la esperanza de vida entre ambos sexos se puede influenciar en un grado muy alto: ‘Una razón central en la diferencia de esperanza de vida entre ambos sexos es lo que se llama el sistema de género, es decir el sistema de mecanismos sociales que funciona para crear niñas y niños, mujeres y hombres de diferente manera en muchos aspectos de la vida, como por ejemplo a lo que hace los hábitos de vida relacionados a la salud’.

Para dar un ejemplo, muchos más hombres que mujeres sufren de sobrepeso, alrededor de la misma cantidad de hombres que mujeres tienen como diagnóstico obesidad, pero las mujeres en su mayoría hacen algo al respecto.

El consejo social nacional sueco (Socialstyrelsen) llega a la conclusión de que las diferentes expectativas sociales  entre hombres y mujeres contribuyen a que los hombres mueren más temprano que las mujeres y que se puede hacer algo al respecto.

Pero hay una extraña contradicción, a pesar de que los hombres mueren antes que las mujeres por razones de salud, estos informan que experimentan mejor salud que las mujeres. Su propia consciencia del estado de salud es muy baja.

-¿Cómo es eso?

Es hora de llamar al ideal hegemónico masculino una enfermedad ampliamente extendida en el pueblo. En el 2007 en Suecia murieron 3 140 más hombres que mujeres en el rango de edad de 15 a 64, cifra que se acerca a la cantidad de personas que durante el mismo año murieron a causa de cáncer de próstata y útero.

En cada cartel y anuncio debería decir: ‘Masculinidad- peligrosa para la salud’, pero en la realidad la atención está dirigida mucho más hacia las enfermedades de las mujeres que a la de los hombres.

De la misma forma en que aprendemos de como prevenir las grandes enfermedades extendidas en la población deberíamos invertir recursos en como cambiar el ideal  hegemónico y no permitir que más vidas sean derrochadas. Un hombre de verdad no se las arregla solo.

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