¿Tu sabes cómo se reconoce a un hombre feminista?

Alex Dibranco escribe en Women’s Rights. Chema Espada lo traduce:

¿Qué queda si le quitas la homofobia y la misoginia a la masculinidad? Esto es lo que se pregunta Courtney E. Martin en su artículo reciente en “American Prospect” titulado “¿Cual es la alternativa a Tucker Max?”

Martin en referencia a la Conferencia Nacional de Hombres Universitarios por la Igualdad y Grupos Universitarios contra la Violencia, que se celebró el pasado 6 y 7 de noviembre, observó las sugerencias que la gente aportó en una pizarra que los organizadores pusieron para que la audiencia participase: Machismo, violencia, homofobia. Los participantes más jóvenes, y que se han puesto al frente del nuevo movimiento por una nueva justicia de género, están bien informados de las caracterísitcas negativas relacionadas con la masculinidad. Pero ¿Donde estaba la lista de características positivas que lo acompaña y sobre la que los hombres deberían vivir?

“Esta generación está diciendo que NO a la masculinidad tóxica”, dice Martin. “Pero ¿A qué están diciendo que SI todos estos jóvenes?”

Teniendo en cuenta como su conciencia de género creciente les inspira para formar grupos  que valen mucho  la pena como “Men Can Stop Rape” (los hombres pueden para la violación), estos jóvenes se encuentran en cierto modo en riesgo porque carecen de un “dibujo claro de lo que quieren construir” que reemplace la masculinidad heteronormativa macho tradicional. A Martin le preocupa que, sobrepasado por la culpa de género y sin un modelo positivo al que aferrarse, estos jóvenes pasen rapidamente a quedarse paralizados o quemados,  deprivando al movimiento por los derechos de las mujeres de unos aliados tan necesarios.  Desafortunadamente, no existe consenso sobre cual pudiera ser ese marco para el modelo positivo; uno de los asistentes a la conferencia incluso defendía la no construcción de una “masculinidad feminista” , ya que este empeño podría acabar convirtiéndose en “otro cajón más en el que los jóvenes sientan que deben encajar”.

Por supuesto, este es el mismo argumento que he escuchado de las jóvenes  que, más que apoyar completamente la igualdad de género, no quieren ser “etiquetadas” como feministas. Todo esto me hace preguntarme: ¿Les falta realmente a los hombres una alternativa a la masculinidad tóxica? O ¿Puede que incluso estas nuevas generaciones con conciencia de género tengan problemas para identificarse sin ambages como feministas, al igual que les ocurre a muchas mujeres que apoyan el movimiento de las mujeres desde una concepción de ellas mismas que debería ser “empoderante”? Además, el concepto de un a “masculinidad feminista” parece innecesario, y en todo caso contraproducente desde el objetivo de  combatir  el sexismo y la homofobia en cuanto que sigue presentando a los hombres y sus “masculinitdades” en oposición a las mujeres. ¿Que pasaría si simplemente cada cual trabajase por ser una persona (feminista) decente?

En todo caso, Martin concluye en una nota que suena cierta: “Luchar contra el mundo que no queremos es el primer escalón, pero luchar por el mundo que queremos es donde radica la auténtica liberación”.

Anuncios

2 comments

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s