El mito de la epidemia de falsas denuncias de abuso sexual en casos de divorcio, de Merrilyn McDonald

El Mito de la Epidemia de Falsas Denuncias de Abuso Sexual en Casos de Divorcio

Merrilyn McDonald

Me vi “forzada” a traducir este trabajo por el daño enorme que ha causado y causa en el ámbito judicial de mi país, Argentina, un artículo con pretensiones “científicas”, publicado en La Ley: “el abuso de las denuncias de abuso”, escrito por un ex-juez Cárdenas, quien inescrupulosamente se basa en la bibliografía autoreferencial del pedófilo R.Gardner a quien denomina “especialista” y en estadísticas inexistentes.

Mis sinceras disculpas por los errores que pueda haber en la traducción. Las “negritas” son mi responsabilidad. Mi único objetivo es contribuir a la verdad y la justicia.

El Mito de la Epidemia de Falsas Denuncias de Abuso Sexual en Casos de Divorcio, por Merrilyn McDonald

Traducción: Lic. Mónica L. Creus Ureta

Comúnmente se cree que las falsas denuncias de abuso sexual en el contexto de un divorcio son una epidemia, que la mayoría ellas, en el contexto de divorcio, son hechas por madres vengativas y que estas acusaciones son casi siempre falsas.

Estas creencias no están sostenidas por evidencia científica [1].

Generalmente se cree que al menos el 50 por ciento de todas las denuncias de abuso sexual son falsas y que una persona acusada que llega al tribunal es bastante probable que haya sido falsamente acusado. Aquellos que defienden acusados de abuso sexual infantil quieren que creamos que el 50 por ciento de los individuos que llegan a juicio son inocentes.

Estas creencias tampoco están sostenidas por evidencia científica [2].

El abuso sexual es una experiencia común

Los científicos sociales han hecho numerosos estudios para determinar qué porcentaje de la población ha experimentado abuso sexual infantil. De modo casi típico un investigador entrega a adultos cuestionarios anónimos que preguntan una cantidad de preguntas que le permiten al investigador determinar si esa persona ha sido sexualmente abusada cuando era un niño. Generalmente, son alrededor de 10 ó 15 preguntas que preguntan acerca de experiencias bastante específicas, aunque algunos investigadores más meticulosos tienen varias páginas de preguntas [3].

Estos estudios muestran que entre el 6 y el 62 por ciento de mujeres y el 3 y el 30 por ciento en varones han tenido una experiencia de abuso sexual antes de los 18 años. Las cifras más altas son de estudios con un criterio más amplio para el abuso sexual y las más bajas son de estudios que buscaban asaltos sexuales violentos [4]. Un estudio nacional más reciente encontró que el 27 por ciento de mujeres y el 16 por ciento de los hombres reportaron abusos sexuales siendo niños [5]. Las cifras del 27 por ciento de las mujeres y el 16 por ciento de varones, son consideradas como sólidas y exactas para la mayoría de los investigadores. Dadas esas cifras habría en Estados Unidos 35 millones de mujeres y 21 millones de hombres que han sido sexualmente abusados.

La frecuencia de denuncias de abuso sexual infantil es baja

El abuso sexual les ocurre a muchas personas. ¿Cuán frecuentemente es denunciado? En 1986 cerca de .7 casos de abuso sexual por mil niños fueron reportados [6]. En términos más simples esto significa que de 10.000 chicos sólo 7 denunciaron abuso sexual en ese año. El número de denuncias va creciendo cada año debido a la obligación legal de hacerlo, mejor educación pública y una mayor consciencia pública del problema. Así y todo, la cifra para 1996 fue sólo el 1,8 por ciento de 1000 chicos cada año [7]. El abuso sexual les ocurre alrededor de una nena de cada cuatro y un poco menos de 1 nene de cada seis, así y todo sólo el 1,8 de casos son denunciados de 1000 cada año. Aún si multiplicáramos por 18 (el número de años de la infancia), eso serían solo 33 denuncias de abuso sexual sobre 1000 niños sobre la totalidad de su infancia. Claramente esto nos indica que el abuso sexual infantil escasamente se denuncia. La mayoría de los niños víctimas de abuso sexual nunca informan el crimen.

Las denuncias de abuso sexual infantil en divorcios son infrecuentes

Un excelente estudio acerca de la incidencia de abuso sexual infantil en divorcios fue hecho por Thoennes y Tjaden de la Association of Family and Conciliation Courts Research Unit de Denver, con fondos del National Center on Child Abuse and Neglect. La data fue reunida de las relaciones domésticas del personal de tribunales en ocho jurisdicciones, durante un período de seis meses. El personal de esas jurisdicciones completó un cuestionario cada vez que había una denuncia de abuso sexual infantil en una disputa por custodia o por régimen de visitas. De esas 9000 familias, menos del 2 por ciento denunció abuso sexual [8].

Mientras que popularmente se cree que las denuncias de abuso sexual eran de madres acusando los padres, ese no fue el caso. Las madres acusaban al padre biológico sólo en 48 por ciento de los casos. Los padrastros eran acusados por madres en el 6 por ciento de los casos. Los padres acusaban a las madres o al nuevo compañero de la madre en un 6 por ciento de los casos y los papás acusaban a terceros en el otro 6 por ciento de los casos. El resto de las acusaciones fueron hechas por terceras partes [9].

La mitad de las denuncias de abuso entre le grupo de disputa por custodia/régimen de visitas, en su totalidad fueron fundadas. En el 33 por ciento de los casos no se creyó que hubiera ocurrido abuso y en un 17 por ciento de los casos no se pudo llegar a una determinación [10]. Estos números son más o menos los mismos de las cifras de validación reportadas por las agencias que protegen menores [11]. Las denuncias de las madres fueron consideradas como posiblemente exactas en un 49 por ciento de los casos e improbables en un 33 por ciento. Las denuncias de los padres contra la madre fueron consideradas posibles en un 42 por ciento de los casos e improbables en un 41 por ciento. El resto de los casos fueron indeterminados [12].

Para tener un punto de vista diferente en este tema, consideremos que se conceden 1.000.000 de divorcios por año. Cerca de 600.000 parejas tienen hijos menores, pero sólo 90.000 tiene disputas sobre custodia [13]. Si sólo el 2 por ciento de casos de disputas por custodia o régimen de visitas tuvieron denuncias de abuso sexual, entonces sólo 3 de 1.000 divorcios que involucran niños tienen denuncias de abuso sexual. Esto no es una epidemia.

Investigaciones en Australia tienen descubrimientos similares. Las denuncias de abuso sexual sólo estaban presentes en el 1,7 por ciento de las disputas por custodia o régimen de visitas [14].

En Canadá los registros hospitalarios de todos los niños que fueron vistos por sospechas de abuso físico o sexual fueron revisados en un hospital. En los casos en los que se sospechaba de abuso sexual, niños que estaban involucrados en disputas por custodia o régimen de visitas, tenían la misma evidencia física de abuso sexual que los niños que no eran objeto de disputas por custodia o régimen de visitas. Resulta muy interesante, que había evidencias de maltrato físico más frecuentemente en los niños que eran parte de una disputa por custodia y régimen de visitas, que los niños que no lo eran [15].

Las creencias que las falsas denuncias de abuso sexual en divorcios son una epidemia y que son las madres las que falsamente acusan a los padres no son confirmadas por la buena y metodológicamente sólida investigación.

Por qué mucha gente cree que las falsas denuncias de abuso son una epidemia

Una gran cantidad de artículos han sido publicados con la intención de probar que muchas sino la mayoría de las denuncias de abuso sexual en los divorcios son falsas. Estos artículos estaban basados en relatos anecdóticos de lo que varios clínicos habían observado en su práctica privada. Informes basados únicamente en relatos anecdóticos que no pueden ser considerados ciencia exacta y sus hallazgos no pueden ser usados para probar nada sobre las cifras totales de las falsas denuncias en divorcios o en ninguna otra situación. Estos informes anecdóticos son solamente lo que unos pocos individuos vieron en muestras no representativas de casos. No nos dice nada de lo que está pasando en general en nuestro país.

La impresión que las cifras de falsas denuncias de abuso sexual son enormes han sido creadas por un grupo de psicólogos y médicos que han escrito una selección de sus casos en los cuales todos o la mayoría describían falsas denuncias de abuso sexual [16] Estos artículos han sido frecuentemente referencias en otros artículos donde las limitaciones de los casos anecdóticos no han sido mencionados. Estos estudios de casos anecdóticos llevaron a la ilusión de ser una ciencia exacta y de ser sostenidos por pruebas fácticas porque tantas veces se refirió a ellos. Los estudios descriptivos de casos no son más que una pequeña tajada de la realidad que no nos dice nada acerca de todos los otros casos que existen.

Uno de los casos que comúnmente se citan es el de Arthur Green. El describió cinco casos, cuatro de los cuales el concluyó como falsas acusaciones de abuso sexual [17]. Benedek y Schetky describieron casos que involucraban 18 chicos que les fueron derivados durante disputas sobre custodia o régimen de visitas. Ellos encontraron abuso sexual en solo 8 de los casos dando una cifra falsa del 55 por ciento [18] Schuman describió siete casos de los cuales dijo que todos eran acusaciones falsas [19]. Wakefield y Underwager afirmaron que casi todas las denuncias de abusos sexuales son falsas. Informaron que tres cuartas partes de los casos que habían visto involucraban falsas acusaciones [20]

Hay algunas similitudes sorprendentes en todos estos informes anecdóticos. Todos describen casos de la práctica privada del autor. Los casos fueron pocos y no había ninguna razón para creer que eran representativos de todos los casos de disputa por custodia. Ha habido una dura crítica al trabajo de Underwager y Wakefield [21] al igual que al Green [22].

Las buenas muestras toman un gran número de personas que posiblemente representen a la sociedad en general. El estudio que encontró que sólo el dos por ciento de los casos discutidos de custodia involucraban acusaciones de abuso sexual eran consistentes con todos los casos de discusiones de custodia y régimen de visitas en ocho jurisdicciones legales situadas en diversos y distintos estados diferentes hubo 9000 casos en la muestra de casos discutidos de custodia y régimen de visitas [23]. Este es un ejemplo en el que el buen científico puede confiar. Lo que vemos en esta muestra es muy posible que sea cierto en otras áreas y en la población en general.

El criterio usado para el abuso sexual es extremadamente importante cuando se hace investigación. Ralph Underwager nunca define su criterio para abuso sexual, pero una de sus afirmaciones puede quizás tener una idea acerca de lo que el puede considerar sexualmente abusivo. Dio una entrevista en 1991 a un periódico llamado PAIDIKA, que se denomina a si mismo como el Periódico de Pedofilia. En él, dijo: “Los Pedófilos necesitan volverse más positivos y reclamar que la pedofilia es una expresión aceptable de la voluntad de Dios por el amor y la unidad entre los seres humanos” [24].

Sobre el dinero, la ética y el testimonio de expertos

Cuando leemos artículos en un revista científica o escuchamos el testimonio de un psicólogo forense es siempre interesante descubrir a quien este profesional sirve en su práctica profesional.

Un experto que cobra 250 dólares la hora para defender a aquellos acusados de abuso sexual infantil estaría deseoso de “darle al acusado el beneficio de la duda” al hacer determinaciones referidas a abuso sexual. En las palabras del Juez Pierre A. Michaud, Juez Assistente en Jefe de la Quebec Superiour Court ie Canada:

En cuestiones de custodia o de derechos de acceso, los expertos nos hacen creer que la ciencia cambia como es necesario para servir al propósito de la acusación o la defensa. Demasiado frecuentemente, el único objetivo de los expertos parecería ser apoyar con sus conocimientos el punto de vista del cliente [25].

En la misma conferencia en Montreal donde habló el Juez Michaud, el psicólogo forense local Raymond David señaló: El dicho “no muerdas la mano que te da de comer” se mete en el camino de la moral y de la objetividad profesional, cuando los expertos apagan sus consciencias y su moral para asegurarse de recibir una corriente continua de derivaciones de los abogados. Sus recomendaciones están dominadas y completamente controladas por el cliente.

El experto también puede acceder a las presiones más o menos abiertas del cliente, o de su abogado que empujan al experto a producir recomendaciones que están a favor de sus clientes [26].

Las falsas acusaciones de abuso sexual no son generalizadas

Hay una cantidad de artículos que dan lo que los científicos sociales acuerdan como cifras aceptables y acertadas de falsas denuncias de abuso sexual en general.

En un estudio que revisó todos los informes de abuso sexual recibidos en los servicios de protección de menores de Denver en 1963, los trabajadores sociales que trabajaban en la protección de menores informaron que el 53 por ciento de las denuncias estaban bien fundadas, el 24 por ciento no tenían suficiente información para permitir la sustanciación del caso, el 17 por ciento fueron hechas de buena fe e implicaban una legítima Preocupación, pero tenían otras explicaciones y el 6 por ciento eran probablemente falsas [27].

En otro estudio, los investigadores tomaron los resultados de 100 agencias de servicios sociales de 100 Carolina del Norte. Estaban interesados en las cifras de falsas acusaciones en relación a las edades de los niños Encontraron cifras entre el 4,7 por ciento y el 7,6 por ciento, donde las cifras de falsas crecían con la edad de los niños [28]

Un buen número de otros investigadores han encontrado cifras entre el 2 y el 8 por ciento de falsas denuncias [29]. Estos estudios tienen la desventaja de ser estudios clínicos, o de tener relativamente pocos o ningún ejemplo al azar [30]. Aún así, sus descubrimientos acuerdan con los previamente citados, que fueron metodológicamente correctos usando gran cantidad de muestras [31].

Algo de la confusión referida a las falsas denuncias de abuso sexual han sido causadas por una mala interpretación de lo que algunos términos significan. Las agencias de Servicios de Protección al menor (en ingles CPS) reciben un gran número de llamadas. Las leyes que han determinado la obligación de denunciar el abuso infantil han hecho que el número de llamadas recibidas por el CPS hayan aumentado mucho. Esas mismas leyes han hecho que cayera el porcentaje de informes que son substanciadas. Porque a muchas profesiones les es requerido que informen incluso la sospecha de abuso infantil, un gran numero de llamadas naturalmente serán determinadas como infundadas. Esto no quiere decir que sean falsas, o que hubo un intento malicioso de quien informó. Mucha gente está simplemente cumpliendo con la ley

Jones y McGraw miraron todos los informes de abuso sexual recibidos en Denver de un año. Concluyeron que el 53 por ciento de todas las denuncias de abuso sexual estaban bien fundadas. En el 24 por ciento de los casos, encontraron que no había suficiente información para tomar una decisión acerca de si había habido abuso o no. Nadie fue acusado ni procesado, no se hizo nada. Estos casos pueden encontrar más tarde información como para declararlos bien fundados pero puede que no. Otro 17 por ciento fue considerado como sospechas insubstanciales. Esto significaba que una sospecha era informada por un adulto acerca de abuso sexual. No necesariamente había ninguna malicia en informar de una sospecha. Una explicación alternativa para la causa de la sospecha fue encontrada y el informante aceptó esa decisión. No se hicieron acusaciones. Ningún abuso se denunció, pero la sospecha se expresó. En el 5 por ciento de los informes, los investigadores determinaron que el abuso no había ocurrido. Un adulto había informado, pero el trabajador del caso llegó a la conclusión que el abuso sexual no había sucedido Puede haber sido una falsificación deliberada, una percepción errónea o una interpretación confusa de los hechos. En el 1 por ciento de los casos, un niño informó que se pensó era falso. Esta categoría incluyó denuncias deliberadamente falsas, percepciones erróneas y interpretaciones confusas como así también las “entrenadas” por un adulto para hacer un informe falso [32].

El timing en las denuncias de abuso sexual en casos de divorcio

Mucho se ha escrito acerca del “timing” de las denuncias de abuso sexual. Las denuncias que emergen en el contexto de un divorcio son inmediatamente sospechosas en las mentes de muchas personas. La creencia de que las mujeres frecuentemente hacen falsas denuncias para vengarse de sus ex esposos es falsa pero está bien atrincherada en la cultura popular.

K.C. Faller describió cuatro situaciones que pueden llevar a denuncias de abuso sexual que emergiendo en el contexto de un caso de divorcio:

1. El abuso puede llevar al divorcio. 2. El abuso se revela durante un divorcio. 3. El abuso es precipitado por el divorcio. 4. Denuncias improbables se hacen durante una situación de divorcio [33]

Una consideración de la dinámica de las familias durante el divorcio muestra que cada una de estas situaciones, seguramente, es posible que ocurran, algunas más comunes que otras.

El abuso puede llevar al divorcio

Sirles y Lofberg encontraron que la mitad de los padres/madres no abusadores decidieron divorciarse del abusador después de que la revelación del abuso sexual fue hecha a las autoridades [34]. El padre/ madre protector probablemente informó a los servicios de protección de niños antes de divorciarse y trató que ellos impidieran los regímenes de visita. Las autoridades pueden haberle dicho al padre/madre protector que si el divorcio no se iniciaba los niños podrían ser ubicados fuera del hogar.

Un protector puede haber tomado conciencia del abuso sexual y haber decidido divorciarse, pero no mencionó el abuso sexual por la vergüenza de haberse casado con un abusador, incomodidad por la perspectiva de las investigaciones de los CPS (y las audiencias en la corte) o el deseo de proteger a los niños del estigma de ser etiquetados como sexualmente abusados. La mayoría de los progenitores protectores no quieren que el mundo sepa que su niño fue abusado o que se casaron con un abusador de niños. Ese progenitor puede ingenuamente desear obtener la custodia y restricciones de visita sin mencionar el abuso sexual. Cuando esto no sucede, están forzados a hablar del abuso sexual para proteger a sus niños. Algunos progenitores protectores pueden haber sido ellos mismos abusados y temer la venganza del abusador si sale a la luz una denuncia de abuso sexual.

El abuso puede ser revelado por primera vez durante un divorcio

Hay muchas razones por las cuales denuncias legítimas de abuso sexual pueden emerger en una situación de divorcio. Algunos niños se sienten menos protegidos durante un divorcio. El niño puede sentirse angustiado por tener que pasar más tiempo con el progenitor abusador, y aparece como resultado. Un niño que le tiene mucho miedo al abusador puede sentirse más seguro cuando el abusador no está cerca tanto tiempo y finalmente se siente capaz de contarlo. El chico puede sentir que el abusador ya no es capaz de castigarla/ lo por contarlo. A algunos niños se les dice que si cuentan, esto destruirá la familia. Cuando el divorcio ocurre, ya no hay más ninguna razón para mantener el secreto. Los progenitores que no son los abusadores son renuentes a creer en una genuina revelación de abuso sexual todavía confiando en mantener sus matrimonios. Cuando se divorcian pueden estar más abiertos a escuchar la revelación de sus hijos. El niño puede sentir que el progenitor que no es el abusador ahora les creerá si le cuentan.

El abuso puede ser precipitado por el divorcio

Hay una cantidad de individuos que se angustian durante un divorcio con la resultante conducta regresiva. Ellos pueden abusar como resultado. Esos individuos puede ser que no hayan abusado antes del divorcio, no sólo tienen más oportunidades para cometer ese delito, sino menos recursos para resistirse a abusar sexualmente. Puede ser que el individuo se sintiera atraído sexualmente hacia los niños todo el tiempo, pero fue capaz resistir durante el matrimonio. Con las pérdidas emocionales del matrimonio el individuo es posible que se vuelva dependiente y necesitado. Con un cónyuge inaccesible, puede ser que el individuo se vuelva hacia los niños para lograr la satisfacción de sus necesidades. Por la subyacente atracción sexual y la ausencia de obstáculos externos, el abuso sexual puede ocurrir. En algunos casos el abusador puede estar expresando su ira hacia el otro el otro cónyuge por dejar el matrimonio. Abusar sexualmente puede ser la manera de castigar al cónyuge no abusador por el divorcio.

Falsas denuncias hechas durante un proceso de divorcio

Mientras que Thoennes y Tjaden han mostrado que las denuncias falsas no son más comunes en situaciones de divorcio que en las de no divorcio, estas existen. Un cónyuge que se está divorciando puede adoptar una percepción distorsionada de lo que está pasando con los niños y creer que el abuso está sucediendo como resultado. Los progenitores que se están divorciando muchas veces están deseosos de ver lo peor en sus cónyuges y esto puede llevar a la creencia de un abuso sexual. Algunos progenitores que se están divorciando simplemente están enojados y quieren venganza. Mientras que los casos de venganza son muy raros, estos ocurren.

Por qué los niños que son victimas actúan como lo hacen

Los chicos sexualmente abusados no siempre actúan como pensamos que deberían hacerlo. Estuve involucrada en un caso en Montreal en el que el padre había estado regularmente violando a sus hijas adolescentes. La madre sabía que algo estaba mal y finalmente logro que una de las chicas le contara sobre las violaciones. El abusador había amenazado a las chicas que si contaban él las iba a matar a las dos y a la madre. Él descubrió que una de las chicas había contado e intentó matar a la madre. La madre estaba demasiado asustada como para hacer cargos y el silencio fue impuesto, por un tiempo. Durante el período de “silencio, la madre me dijo que estaba sorprendida por el hecho que sus hijas pudieran reírse y bromear con el abusador en la mesa de la cena como si nada estuviese mal. Finalmente, el hombre fue condenado de violación de menores y cumplió muchos años en la cárcel. Es importante comprender que este no es un comportamiento inusual en niños que han sido sexualmente abusados.

Es muy amenazador para un niño percibir a su padre/madre como malvado o malo. Si su padre/madre es malo, entonces él/ ella no está seguro. El/ella depende de sus progenitores para alimentarse, vestirse, ser protegido, amardo y cobijado. Si su madre/padre es malo, el/ella está en peligro. Es más fácil para el niño verse a sí mismo como malo. Los abusadores pueden vehementemente reforzar esta natural tendencia en el niño de ver al padre/madre como bueno y ellos mismos como malos y muchos niños se convencen de que el abuso está ocurriendo porque son malos. El niño víctima generalmente está profundamente avergonzado por el abuso y probablemente completamente convencido que lo ha causado. Le pueden haber dicho que si lo cuenta nadie le creerá.

Los niños abusados están frecuentemente extremadamente apegados a su abusador Parecería que el amor y el abuso intermitentes producen algunos lazos extremadamente fuertes entre la víctima y el abusador. Sólo se necesita considerar cuán a menudo muchas mujeres adultas golpeadas vuelven con su golpeador para darse cuenta de que esto es así.

Aún si el niño no esta fuertemente apegado a su abusador, podrá simular que lo está porque siente que el abusador tiene el control y es más seguro hacer lo que el abusador dice. ¿Quién de nosotros no ha simulado que nos gusta alguien que no nos gusta porque esa persona tenia poder sobre nosotros y necesitábamos tener su aprobación? Los padres tienen un enorme poder sobre los niños y los niños están programados para amar a sus padres, más allá de lo que el padre haga. Mientras que algunos niños llegan a odiar y a evitar a sus padres abusadores, muchos no. El afecto de un niño y su aparente falta de miedo de un padre/madre no prueba que ese niño no haya sido abusado. Muchos abusadores no abusan a un niño constantemente, y el niño puede ansiar, algunas veces desesperadamente obtener la aprobación del padre abusador. El hecho de que un niño no muestre miedo hacia el acusado no significa que no haya habido abuso.

¿Por qué los niños no cuentan?

El abuso sexual es un delito muy privado y rara vez hay algún testigo. Aquellos que han visto el crimen muchas veces están demasiado intimidados como para hablar. Rara vez el niño se siente capaz de contar acerca del crimen. Se le dice casi siempre a la víctima que no cuente. En nuestra sociedad a los niños se les enseña a obedecer a los adultos. Todos los niños necesitan el amor y la aprobación de sus padres. Puede ser suficiente que el ofensor explicite que la víctima no será más amada y aceptada salvo que ella/el se sometan y no diga nada.

A algunos niños se les dice que si someten al abuso sus hermanas o hermanos no lo serán. El niño puede rebelar el abuso cuando ella o él descubren que su hermana o hermano está también siendo abusado y ya no hay ninguna razón para mantenerse callado.

Algunos chicos tratan de contárselo a sus madres y no les creen. Algunas madres se enojan con el niño. Esos chicos la pasan muy mal. Sus sentimientos de haber sido traicionados son enormes. A algunos niños se les dice que irán ala cárcel si lo cuentan porque son tan culpables como el ofensor. Los niños tienden a creerlo que los adultos dicen.

La mayoría de los niños están avergonzados por el abuso. ¿Si hubieras hecho algo que creyeras era malo y te sintieras muy avergonzado por ello y si creyeras que fue tu culpa y que si lo dijeras destruirías a tu familia, lo contarías? ¿Si hubieras sido amenazado diciéndote que tu gato, tu madre, tu hermana o tus amigos del colegio serán asesinados si lo contaras, lo contarías? ¿Si pensaras que nadie te creería, si te dijeran y supieras que tu abusador estaría extremadamente enojado contigo y que probablemente te castigaría cruelmente, lo contarías? ¿Y si tu abusador te hubiera dicho que vos también irías a la cárcel porque eres tan culpable como él?

Creo que una de las cosas más crueles que les ha pasado a muchos niños sexualmente abusados ha sido haber sido castigados por ser seductores. Se cree que la mayoría de niños pequeños sexualmente seductores han sido sexualmente abusados. Es desde un insulto hasta una injuria cuando un abusador acusado es absuelto porque “el niño se lo buscó” por ser sexualmente seductor. No importa cuán seductor sea un niño, el adulto debe abstenerse. Ningún niño tiene la habilidad de consentir a tener sexo con un adulto. Ningún niño tiene el mismo poder para decirle no a un adulto [35]

Las víctimas masculinas puede que se nieguen a contar por la omnipresente homofobia en nuestra sociedad. No quieren ser etiquetados de homosexuales. Afortunadamente el hecho, de que el acusado sea heterosexual ya no se considera “una prueba” que no abusó de un niño. Desgraciadamente el niño puede que no sepa esto y todavía no desea contarlo.

Todas las cosas parecen favorecer a seguir manteniendo el secreto. El niño que cuenta es increíblemente valiente y excepcional.

¿Por qué los chicos se retractan?

¿Si tú hubieras sido lo suficientemente valiente como para contar sobre el abuso sexual y tu ofensor te amenazara, te retractarías? ¿Qué pasaría si después de tu revelación todo tu mundo se cayera a pedazos? ¿Tu madre se enojara contigo, tu padre fuera llevado de tu casa por la policía, que no hubiera dinero para la comida? ¿Qué si todo el mundo te presionara para que dijeras que no pasó?. Te sientes avergonzado por lo que hiciste. Te dicen que tu revelación está destruyendo la vida de todos. El mundo entero esta patas para arriba y es tu culpa. Tú puedes hacer que todo esto desaparezca si solamente dices que nunca ocurrió. ¿Te rectactarías?

El hecho de que un niño se retracte no significa que el abuso nunca ocurrió. Muchas veces lo que significa es que el niño ha sido presionado y que el chico se ha sometido. Un niño también puede retractarse si siente que no se le cree. Naturalmente renuentes a hablar de abuso, un niño puede quedarse callado o retractase si quienes lo están entrevistando parecen escépticos a su revelación.

La madre que informa el abuso

Una táctica común de defensa en los casos de abuso sexual es desacreditar a aquellos que actúan para defender al niño. A la mayoría de la gente no le gusta ver a un niño atacado, desacreditado o destruido emocionalmente en un juzgado. Es mucho más exitoso desacreditar y destruir a los defensores del niño especialmente a la madre. Centrarse en la madre en lugar de hacerlo en el ofensor tiene una larga historia en nuestro sistema legal. Y no sirve ni al mejor interés ni a la protección de los niños.

Muchas mujeres son renuentes a compartir los abusos de sus hijos por el enorme backlash contra las mujeres que han hecho denuncias sobre abuso sexual durante el divorcio en el pasado. Muchas mujeres me dicen que conocen al menos una historia de horror donde una madre perdió la custodia de sus hijos porque ella (de buena fe) hizo una denuncia de abuso sexual durante un divorcio.

Las madres me han dicho que sienten que no importa que es lo que hagan siempre está considerado equivocado por el sistema legal. Si reaccionan ante la revelación de abuso sexual de su hijo con enojo y toman medidas para asegurar la seguridad de sus hijos, las llaman malas, vengativas, histéricas. Las madres que suprimen su ira y con calma atraviesan todas las tareas necesarias para proteger a sus hijos dicen que son acusadas de acusar falsamente al ofensor de sus hijos. La defensa dice que si realmente hubiera ocurrido, ella estaría furiosa. Y también están las madres que o no le creen a sus hijos o son tan dependientes y/o sojuzgadas por el ofensor de sus hijos que son incapaces para actuar para proteger al niño. Ellas también, son mal vistas. Otro grupo adicional de madres son aquellas que les han creído a sus hijos pero, que quienes evaluaron las denuncia no les creyeron. Si esas madres continúan creyendo y apoyando a su hijo, son etiquetadas de histéricas y paranoicas. Conozco un caso en el que una madre fue declarada insana por el psicólogo del acusado y la corte la internó para tratamiento psiquiátrico por creerle a su hijo pequeñito que había sido abusado cuando los CPS declararon que no había ocurrido. El abuso sexual de su hijo fue confirmado un par de años después, pero no antes de que el niño casi lograra tener éxito en un intento de suicidio. Esos errores son costosísimos en términos de sufrimiento humano.

Los fracasos del sistema para proteger a los niños han hecho necesario la creación de una gran cantidad de organizaciones secretas que ocultan niños que se cree que no están protegidos por nuestro sistema. Padres y madres protectores hacen enormes sacrificios cuando pasan a la clandestinidad. Si el niño ha sido genuinamente abusado y esta medida es la única manera de proteger al niño, estos padres sienten que el riesgo vale la pena. ¿Cuántos padres estarían deseosos de dejar sus carreras, sus familias, sus casas y su seguridad para castigar a un ex esposo? No creo que muchos padres elijan esta opción salvo que sientan que no quedan otras opciones para proteger a su hijo.

El impulso por proteger a nuestras crías es arrollador en la mayoría de los padres. Los padres son conocidos por entrar en edificios incendiándose y arriesgarse a una muerte segura en variedad de situaciones por proteger a sus hijos. Es ingenuo que creamos que obedecerán una orden de la corte si genuinamente creen que su hijo está en peligro.

Las madres que eligen divorciarse de un marido cuando el abuso sexual es revelado frecuentemente pierden mucho y pagan un alto precio por proteger a sus hijos. La madre puede perder la fuente de apoyo financiero. Puede ser asustada con violencia si apoya a su hijo y inicia acciones legales contra el abusador. Si el hombre ha sido violento con la madre, puede pasará muy mal haciendo lo que es necesario para proteger a su hijo. Si se encontró con un equipo legal muy poderoso contratado por el abusador y si no tiene recursos para pelear, puede que se rinda. Se puede sentir dividida entre la lealtad a su hijo y hacia el abusador. Si ha sido golpeada ella misma, es probable que este aislada de el apoyo social y puede tener tiempos difíciles atravesando las apariciones en la corte y todas los ordalías involucradas en la protección de su hijo. Puede ser tentada en cada coyuntura de abandonar la protección de su hijo y ceder ante el abusador. Si este tipo de madre no es apoyada por los sistemas de legales y sociales, gran riesgo es capitule y abandone sus hijos al abusador.

Muchas veces cuando una madre cree y defiende a sus hijos, es acusada de ser insana por el equipo de defensa del abusador. Parece más fácil creer que una madre es insana que ese hombre pulcro y buen mozo podría abusar sexualmente de sus hijos. La madre puede presentarse a la corte como ansiosa, estresada y molesta por la situación, lo que para algunas mentes parece apoya la idea de su insanía. Si ella ha sido maltratada por el acusado, puede que tenga una cantidad de cuestiones psicológicas, y puede, seguramente, necesitar terapia. Esto no significa que las denuncias sean falsas o que alguna patología de madre niegue la existencia de abuso sexual de sus hijos. Si hay una patología en la mujer, es importante tener un profesional competente y neutral que determine primero, si la patología ha sido causada por violencia familiar y segundo si hay alguna relación con las denuncias de abuso. Debe ser entendido que incluso mujeres mentalmente muy enfermas pueden tener hijos que han sido sexualmente abusados. De hecho, Finkelhor encontró que tener una madre que está enferma o inaccesible es un factor de riesgo para el abuso sexual [36]. Las mujeres mentalmente enfermas pueden ser menos accesibles, menos capaces de proteger a sus hijos contra el abuso sexual e incluso es menos probable que sepan que está ocurriendo. Parecería que nos sentimos muy incómodos con la idea de que una mujer puede estar enojada, malvada, mentalmente enferma, pero que sus denuncias de abuso sexual aún pueden ser genuinas. Incluso es probable que este sea frecuentemente el caso. ¿ Deberían acaso los niños de los mentalmente enfermos tener protección menos adecuada ante el abuso sexual infantil que los hijos de los mentalmente sanos?¿Debería ignorarse la revelación de abuso de un niño porque la madre está enojada porque ocurrió o quiere vengarse del abusador por ellos?¿Debería la revelación de abuso sexual de un niño desechada porque sus padres se están divorciando?

La situación de las madres se ha vuelto aún más dificil por la existencia de instrumentos que pretenden ser capaces de determinar si una madre está acusando falsamente. Richard Gardner la “Escala de Legitimidad de Abuso Sexual (SALS)”, que él pretende que puede descubrir las falsas acusaciones de madres y niños [37]. Esta escala es frecuentemente usada en contra de madres y niños. Jon Conte, editor de la respetada “Journal of Interpersonal Violence”, tenía esto que decir de la Escala de Legitimidad (SALS): “Probablemente el menos científico pedazo de basura que jamás he visto en este campo en toda mi vida” [38] Debe ser destacado que Gardenr auto publicó esta escala (como también la mayoría de sus escritos) [39] y que su escala jamás ha sido sujeta al revisión de sus colegas ni a ningún tipo investigación científica exhaustiva. No hay ninguna base en ningún trabajo publicado o en investigaciones científicas de nada de lo se afirma en esta escala. Usándola muchas, sino la mayoría de las madres que se comportaron de una manera típica y normal después de escuchar la revelación de abuso sexual fracasarían al intentar alcanzar el “criterio” de una madre genuinamente madre acusadora. Alguno de los criterios para la inclusión de falsos acusadores es creer inicialmente en la revelación del niño, revelación durante una disputa sobre custodia divorcio, ansiedad acerca del niño siendo visto a solas con un psiquiatra o psicólogo el enojo o la sospecha hacia el acusado [40].

He mirado los propios escritos de Gardner para tratar con dificultad de descubrir algo, de de formarme una idea sobre su posición ideológica acerca del abuso sexual. En su libro True and False Accusations of Sexual Abuse, Gardner, él hace gran parte de trabajo forense para los acusados en todo el país, dijo:

Mi posición final en este tema es esta: un pedófilo es el nombre dado a una persona a quien el juez y/o el jurado quieren descartar… Es de interés que de todos los pueblos antiguos podría bien ser que fueron los Judíos los únicos que eran punitivos con los pedófilos… Las proscripciones de los Primeros Cristianos contra la pedofilia aparecen como haber sido derivadas de las tempranas enseñazas de los Judíos, y en nuestra presente sobre reacción a la pedofilia representa una exageración de los principios Judeo-Cristianos y es un factor significativo operando en la sociedad atípica en la consideración de esas actividades [41].

Hay quienes exageran mucho el hecho de que las mujeres informan mucho más frecuentemente el abuso sexual contra sus maridos que los hombres que informan abuso sexual contra sus esposas. Dado que el 95 por ciento de abuso sexual contra niñas y el 80 por ciento de abuso contra niños son cometidos por hombres, solo debería ser natural que las mujeres informaran más frecuentemente [42].

Es sólo una de las tristes realidades de nuestra sociedad que ambos los niños que son víctimas y la sociedad muchas veces tienden a culpar a las madres cuando un niño es sexualmente abusado. Las víctimas culpan a la madre porque se espera que las madres protejan a los niños. Las víctimas pueden estar eternamente buscando la aprobación del abusador y pueden sentir que no es seguro culpar al abusador. Si el amor de una madre es incondicional (y frecuentemente lo es), entonces es más seguro culparla y estar enojada con ella que con el abusador. Las madres son ubicadas en situaciones imposibles en las no-ganadoras. No importa qué es lo que haga, siempre parece que está mal.

Protección en una madre puede ser considerada paranoia, e informar abuso puede ser visto como vengativo. Las madres pueden verse forzadas a aceptar situaciones que las ponen a ellas mismas y a sus hijos en peligro para no ser vistas como vengativas o difíciles. Muchas temen finalmente que perderán la custodia si no hacen lo que les dicen. La Mayoría conoce, o cree que conoce, una madre a la que le ha sucedido esto

Uno podría hacerse la pregunta de cuál sería la respuesta normal ante la información que nuestro hija/o ha sido violado o abusado. Ira me parece a mí una respuesta bastante “normal”. ¿Descubrir que nuestro hijo ha sido abusado y que una es incapaz de protegerlo hace que algunas mujeres desarrollen síntomas de neurosis?

Sumario

Las acusaciones de abuso sexual infantil en divorcios ocurren rara vez. Las falsas acusaciones de abuso sexual en general son raras. No probadas no es lo mismo que falsas. El abuso sexual infantil es una experiencia común. El abuso sexual infantil no es suficientemente denunciado. Hay una creencia que las acusaciones de abuso sexual infantil en divorcios son una epidemia porque informes anecdóticos de acusaciones de abuso sexual en esta situación fueron repetidamente usadas como referencias por varios autores sin hablar de las limitaciones de esos informes, creando la imagen “científica” de que el abuso sexual no existió. Las acusaciones de abuso sexual son más probables que aparezcan durante un divorcio pero deben ser tomadas tan seriamente como las acusaciones que ocurren en cualquier otro momento. Los chicos sexualmente abusados se comportan de un modo que para la mayoría de nosotros es difícil de entender. Es difícilisimo para un niño revelar que ha sido sexualmente abusado y el niño que lo hace debe ser visto como extremadamente valiente. Los niños se retractan por presión o por el deseo de tener de vuelta su familia. Las madres de niños sexualmente abusados experimentan muchos conflictos y dificultades en nuestro sistema actual.

Acerca de la autora

Merrilyn McDonald, M.S.W., obtuvo su master en trabajo social en la University of Washington School of Social Work. Trabaja como terapeuta familiar y también hace trabajo forense y trabaja como guardian ad litem en Bremerton, Washington. Además, trabaja en manejo del dolor en Seattle, Washington, junto con un médico. McDonald se ha interesado toda la vida en temas referidos a la protección y el bienestar de los niños, con un especial interés en abuso sexual.

Publicado en the Spring 1998 issue of Court Review. © 1998 by Merrilyn McDonald. All rights reserved.

Notas:

[1] Nancy Themes & Patricia G. Tjaden, “The Extent, Nature, and Validity of Sexual Abuse Allegations in Custody/Divorce Disputes” 14 Child Abuse & Neglect 151, 153-54 (1990).

[2] David P. H. Jones & J. Melbourne McGraw, “Reliable and Fictitious Accounts of Sexual Abuse to Children,” 2 J. Interpersonal Violence 27, 30 (March 1987).

[3] David Finkelhor, Sexually Victimized Children 157 (1979).

[4] David Finkelhor, et al., A Sourcebook on Child Sexual Abuse 19-21 (1986).

[5] David Finkelhor, Gerald Hotaling, I.A. Lewis & Christine Smith, “Sexual Abuse in a National Survey of Adult Men and Women: Prevalence, Characteristics, and Risk Factors,” 14 Child Abuse & Neglect 19, 19 (1990).

[6] Finkelhor, et al., supra note 4, at 17.

[7] U.S. Department of Health and Social Services, Child Maltreatment 1996: Reports from the States to the National Child Abuse and Neglect Data System (1998), as reported in National Child Abuse and Neglect Statistical Fact Sheet (visited July 7, 1998).

[8] Thoennes & Tjaden, supra note 1, at 153

[9] Id. at 154.

[10] Id. at 151.

[11] P. Solomon, Tracing of Sexual Abuse Cases Reported to the Cuyahoga County Department of Social Services, January 1983 through November, 1984 (publication of the Cleveland, Ohio, Federation for Community Planning); Jones & McGraw, supra note 2, at 27.

[12] Thoennes & Tjaden, supra note 1, at 159.

[13] Bureau of Vital Statistics, Monthly Statistical Reports (1985).

[14] S. Bordow, A Survey of Sexual Child Abuse Cases, Sydney, Counselling Service, Family Court of Australia, 1987.

[15] L.J. Hlady & E.J. Gunter, “Alleged Child Abuse in Custody Access Disputes,” 14 Child Abuse & Neglect 591, 592 (1990).

[16] For another author’s criticism of these anecdotal studies, see P. Susan Penfold, “Questionable Beliefs about Child Sexual Abuse Allegations during Custody Disputes,” 14 Can. J. Fam. L. 11, 13-15 (1997) (concluding that false allegations of sexual abuse are not common, even in custody disputes, despite anecdotal reports).

[17] Arthur H. Green, “True and False Allegations of Sexual Abuse in Child Custody Disputes,” 25 J. Am. Acad. Child Psychiatry 449, 453-56 (1986).

[18] E. Benedek & D. Schetky, “Allegations of Sexual Abuse in Child Custody Cases,” paper presented at the Annual Meeting of the American Academy of Psychiatry and the Law, Nassau, Bahamas (Oct. 1984). .

[19] Daniel C. Schuman, “False Accusations of Physical and Sexual Abuse,” 14 Bull. Am. Acad. Psychiatry Law 5, 6-20 (1986).

[20] Hollida Wakefield & Ralph Underwager, “Sexual Abuse Allegations in Divorce and Custody Disputes,” 9 Behav. Sci. & Law 451, 455 (1981).

[21] Criticism of Underwager and Wakefield sumario en Underwager v. Salter, 22 F.3d 730 (7th Cir. 1993), cert. denied, 513 U.S. 943 (1994). En ese caso en el que Underwager and Wakefield semandaron sin éxito a sus críticos por difamación , la corte señaló que sus libros ” no fueron bien recibidosen la prensa médica y científica” ,” 22 F.3d at 731,” que la aproximación de “Underwager [había] fracasado para llevar la proefesión médica” id. at 732, que Underwager había sido miembro del consejo de la Fundación del Síndrome de la Falsa Memoria “hasta que renunció después de haberse informado haberle dicho a un periódico Holandés que el sexo con niños es una “elección responsable hecha por un individuo”, id. at 734, y que la Corte Suprema de Washington sostuvo la exclusión de Underwager como experto básandose en que sus puntos de vista no eran aceptados por la comunidad científica.Id. at 735 (citing State v. Swan, 790 P.2d 610, 632 (Wash. 1990)). Ver tembién John E.B. Myers, “The Child Sexual Abuse Literature: A Call for Greater Objectivity,” 88 Mich. L. Rev. 1709, 1711-17 (1990) (criticando un libro de Underwager y Wakefield , entre otras cosa, por, “renunciar a la objetividad,” “pensamiento desequilibrado” y mal uso y distorsión de las investigaciones de otros).

[22] Para una crítica al trabajo de Green, ver Penfold, nota supra 16, at 14 (citando un estudio “[sugiriendo que el trabajo de Green probablemente sería mal usado en el ámbito judicial”).

Un buen científico no puede simplemente pretender que descripciones anecdóticas de casos nos digan algo acerca de la población en general. Si fuéramos psiquiatras forenses o psicólogos que tuviéramos un práctica dedicada exclusiva o casi exclusivamente dedicada a servir a aquellos que han sido acusados de abuso sexual infantil, y según mi criterio para determinar que una acusación de abuso sexual fuera falsa sería aceptar las declaraciones del acusado, entonces yo podría fácilmente llegar a los hallazgos de que el 50 e incluso el 75 e incluso el 100 por ciento de las acusaciones de abuso sexual fueran falsas. Mis descubrimientos, de todos modos, nunca serían aceptados por buenos científicos sino como solo algo más que una descripción de las personas de mi propia práctica. Ningún buen científico acordaría que mis descubrimientos pueden decirles algo acerca de otras personas o acerca de todos los casos de disputa de custodia.

Para ponerlo de otro modo, si fuera a un prisión y entrevistara a veinte hombres alojados en máxima seguridad, Yo podría concluir basada en la muestra de los hombres que el 50 por ciento de los hombres son asesinos[[ Un libro clásico de estadística señala este problema de sacar conlusiones basadas en datos de una muestre no representativas. Un psiquiatra reportó una vez que prácticamente todos somos neuróticos A psychiatrist reported once that practically everybody is neurotic. A parte del hecho de que tal uso destruye cualquier sentido en la palabra “neurótico”, miren la muestra que había elegido este hombre: Esto es¿ a quiénes este psiquiatra había estado observando? Resulta que había llegado a esta edificante conclusión por estudiar a sus pacientes que están lejos muy lejos de ser una muestra de la población. Si un hombre fuera normal, nuestro psiquiatra, nunca se encontraría con él.Darrell Huff, How to Lie with Statistics 19 (1954).

[23] Thoennes & Tjaden, supra note 1, at 153.

[24] Ralph Underwager, PAEDIKA, The Journal of Pedophilia, Amsterdam, Holland (1991), reprinted on line (visited July 8, 1998)

[25] Pierre A. Michaud, Le Psychologue Expert Tel Que Percu Par Le Judge [The Psychological Expert as Perceived by the Judge], Conference Paper, Montreal Bar family law conference at 4 (April 29, 1993) (cita traducida del francés original.

[26] Raymond David, La Position du Psychologue Comme Temoin-expert Devant la Cour Superieure [The Position of the Psychologist as an Expert Witness before the Superior Court], Conference Paper, Montreal Bar family law conference at 4 (April 29, 1993) (cita traducida del original en francés).

[27] Jones & McGraw, nota supra 2, at 30.

[28] Mark D. Everson & Barbara W. Boat, “False Allegations of Sexual Abuse by Children and Adolescents,” 28 Am. Acad. Child & Adolescent Psychiatry 230, 232 (1989)..

[29] K.C. Faller, Child Sexual Abuse: An Interdisciplinary Manual for Diagnosis, Case Management, and Treatment 22, 126 (1988); Jean Goodwin, Doris Sahd & Richard T. Rada, “False Accusations and False Denials of Incest: Clinical Myths and Clinical Realities,” reported in Sexual Abuse: Incest Victims and Their Families 17, 17-26 (1982) J. Horowitz, P. Salt, Z. Gomes-Schwartz, & M. Sauzier, “Unconfirmed Cases of Sexual Abuse,” Unpublished Manuscript, Division of Child Psychiatry, Tufts-New England Medical Center, Boston (un archivo del autor).

[30] TEstos estudios incluían de 46 a 181 casos totales

[31] Ver notas 28-29 supra.

[32] Jones & McGraw, supra note 2, at 30.

[33] Kathleen Colborn Faller, “Possible Explanations for Child Sexual Abuse in Divorce,” 61 Am. J. Orthopsychiatry 86, 87 (1991).

[34] Elizabeth A. Sirles & Colleen E. Lofberg, “Factors Associated with Divorce in Intrafamily Child Sexual Abuse Cases,” 14 Child Abuse & Neglect 165, 168 (1990).

[35] David Finkelhor, Child Sexual Abuse: New Theory and Research 19 (1984).

[36] Id. at 32.

[37] Richard Gardner, Sex Abuse Legitimacy Scale (1987).

[38] Catherine Humphreys, “Child Sexual Abuse Allegations in the Context of Divorce: Issues for Mothers,” 27 Brit. J. Soc. Work 529, 534 (1997).

[39] Los libros de Gardner fueron autopublicados por Creative Therapeutics, su propia editorial,que tiene un catalógo de pedidos por correo electrónico y un número de teléfono gratuito para ventas en Estados Unidos y Canadá. Sus trabajos nunca fueron revisados por sus pares. Cheri L. Wood, “The Parental Alienation Syndrome: A Dangerous Aura of Reliability,” 27 LoyolaL.A. L. Rev. 1367, 1367 (1994). Para una crítica del auto-publicitado “síndrome de alienación parental” de Gardner, ver id.

[40] Gardner, nota supra 38.

[41] Richard Gardner, True and False Accusations of Child Sexual Abuse 46-47 (1992).

[42] David Finkelhor, Child Sexual Abuse: New Theory and Research 12 (1984).


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