El amor en la saga Crepúsculo: escuela de dominación.

Las conclusiones del taller ‘Aprende a querer sin dominio ni sumisión’, organizado por el Ayuntamiento de Castellón, desmitifican el “amor irracional e incondicional” que se muestra en la película ‘Crepúsculo’, ya que puede desembocar en un relación infeliz donde surjan problemas de autoestima, según ha informado este viernes el consistorio en un comunicado.

6 de agosto de 2010

CASTELLÓN, 6 (EUROPA PRESS)

Las conclusiones del taller ‘Aprende a querer sin dominio ni sumisión’, organizado por el Ayuntamiento de Castellón, desmitifican el “amor irracional e incondicional” que se muestra en la película ‘Crepúsculo’, ya que puede desembocar en un relación infeliz donde surjan problemas de autoestima, según ha informado este viernes el consistorio en un comunicado.

Así lo ha explicado la concejala de Igualdad del Ayuntamiento de Castellón, Beatriz Gascó, que ha presentado este viernes el balance de un taller cuyo objetivo, ha dicho, era “encontrar soluciones creativas que ayuden a mantener relaciones afectivas igualitarias y plenas”.

“Y para atraer a los y las jóvenes a este taller planteábamos preguntas como: si alguna vez pensaban que estaban queriendo más que su pareja o si sentían que daban mucho más de lo que recibían por parte de la otra persona implicada en la relación”, ha detallado.

Este taller, estructurado en cuatro sesiones, trató en la primera de éstas el tema de los estereotipos. “Hemos visto como los roles y la imagen de hombre y mujer sigue las mismas pautas de siempre. En el caso de los hombres, la decisión de formar una familia depende de cuestiones económicas, situación que no se da en el caso de las mujeres”, ha argumentado la edil.

Además, ha añadido que “la imagen de los medios de comunicación y la publicidad proyectan tampoco ayuda a acabar con estos estereotipos. El hombre sigue siendo relacionado con dinero, conquista con la seducción dominante, y la mujer siempre aparece ligada a la sensibilidad y la belleza”.

Para Gascó, “conceptos como la fuerza, la agresividad, los celos o el pasotismo son relacionados con el mundo masculino, mientras que la reflexión, la intuición o pensar con el corazón parece exclusivos de las mujeres”.

Otro de los bloques en los que se articulaba este taller trata los falsos mitos respecto al amor. Según la concejala, “en las relaciones de pareja se suele pedir mucho y se da menos. Es muy importante saber qué se quiere de la pareja. Si se sigen perpetuando estos roles, las relaciones pueden acabar derivando en problemas machistas y de violencia de género”.

Como ejemplo, la concejal ha analizado la descripción del amor entre los protagonistas de la película ‘Crepúsculo’. “En los adolescentes, el enamoramiento es lo más importante, pero si se siguen aplicando los falsos mitos de amor incondicional e irracional, las relaciones no serán saludables. “Hay que apostar por un tipo de relación normalizada, porque al final pueden desembocar en relaciones infelices y problemas de autoestima”, ha comentado.

Otro de los apartados del taller trataba si los roles en la pareja se seguían distribuyendo de la misma forma que hace años o estaban cambiando. Para ello, se analizaron revistas dirigidas a público masculino y publicaciones orientadas a mujeres, para ver cómo se trataban conceptos como amor, sexo, pasión.

“En estas revistas no se dice a las mujeres qué carrera pueden estudiar o las alternativas para su futuro. Lo que sí que aparece es cómo conseguir un novio estupendo, qué dieta debemos seguir para estar muy delgadas o cómo maquillarnos”, ha criticado.

“BUSCANDO UN HOMBRE QUE NO EXISTE”

En la última sesión del taller, la Concejalía de Igualdad elaboró una serie de conclusiones de toda la actividad, entre las que la edil ha destacado el “exceso de idealización por parte de las mujeres hacia la pareja que buscan, ya que se acaba buscando un tipo de hombre que no existe”.

“También aparece la ausencia de compromiso en los hombres, que está muy de moda, difundida también por los medios de comunicación y el cine, pero que no tiene nada de positivo para una relación de pareja. Y en el caso opuesto tenemos la sumisión de la mujer como estrategia ante el dominio del hombre. Se sigue vendiendo que una actitud sumisa de la mujer ante su pareja es lo mejor para que la relación funcione”, ha subrayado Gascó.

La concejala de Igualdad ha explicado que “lo más importante y lo que se pretende hacer ver a las personas que han participado en este taller es que la pareja necesita de respeto mutuo y diálogo, sin dejar de reconocer nuestras diferencias. Conflictos van a haber siempre y hay que saber cómo resolverlos. Y la juventud, sobre todo los hombres, tienen que aprender a decir lo que sienten y mostrar su sensibilidad”.

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One comment

  1. Soy una de las psicólogas que impartió, en marzo de 2010, el taller de prevención de relaciones afectivas abusivas “Aprender a querer sin dominio ni sumisión”, auspiciado por el Ayuntamiento de Castellón de la Plana, cuyas conclusiones en rueda de prensa de agosto de 2010, la Concejala de Igualdad, Beatriz Gascó estuvo trasmitiendo.
    Dichas conclusiones aparecen en diferentes páginas de internet, en concreto bajo la cabecera de “Heterodoxia, hombres por la igualdad”.
    Quisiera realizar algunas puntualizaciones:
    El recurso mencionado, no se imparte en el marco de un congreso, jornadas o conferencia de expertos.
    Tampoco se trata de conclusiones extraídas de un estudio
    Las conclusiones relatadas hacen referencia al trabajo realizado, fruto del taller, impartido a una muestra de 21 jóvenes, en la que el 72% son mujeres y el 28% son hombres, cuyas edades están comprendidas entre los 21 y los 30 años.
    Un taller es un recurso con una metodología participativa que trata de educar y concienciar a la población a quien va dirigido. En el caso concreto de este taller su finalidad última es doble, por un lado, prevenir y detectar desde las primeras manifestaciones de control y abuso hasta las situaciones de violencia grave, y por otro lado, fomentar el encuentro de vías de solución pacificas a los conflictos íntimos, para poder disfrutar de unas relaciones amorosas plenas e igualitarias.
    Para llegar aquí, nos hemos marcado una serie de objetivos:
    1. Aumentar la conciencia sobre los estereotipos sexistas y su influencia en la relación amorosa
    2. Identificar las estrategias de poder que conducen a los diferentes tipos de violencias y microviolencias de género
    3. Potenciar la adquisición de habilidades sociales de comunicación y diálogo para poder resolver los conflictos de manera pacífica
    4. Promover la búsqueda creativa de nuevos modelos de relación amorosa entre hombres y mujeres.
    Según datos del Informe Anual del Observatorio de Violencia de Género, las mujeres jóvenes menores de 30 años que sufren violencia, son las que menos denuncian los abusos de sus parejas. Este dato tan alarmante justificaría por sí sólo que se hiciera hincapié en fomentar medidas de prevención, educación y concienciación, tal y como promueve la Ley Integral de protección a la mujer del 2004.
    Es responsabilidad de todas las instituciones, desde la Administración Local a la del Estado, trabajar para reducir el número de víctimas de violencia de género desde todos los ámbitos posibles: jurídico y de protección, pero también a través de instrumentos de concienciación social que puedan operar la transformación social necesaria para que esta lacra desaparezca de nuestras vidas.
    Respecto a las películas de la saga Crepúsculo, debo puntualizar, que en nuestro taller no se ha realizado ninguna crítica directa y explícita a las mismas. Sin embargo, es cierto que hemos utilizado un vídeo colgado en internet, que con la música del film e imágenes de los actores protagonistas, transmitían una serie de mensajes. Si nos hemos servido de éste material para nuestro taller, es porque en dichos mensajes hemos observado la presencia de los mitos románticos, auténtico embrión del anhelo de fusión que preside la búsqueda de pareja en muchos de nuestros jóvenes.
    Pese a los cambios que nuestra sociedad ha ido incorporando, todavía:
    Buscamos a nuestra media naranja
    idealizamos a esa persona, no aceptando que pueda tener defecto alguno
    anhelamos compartirlo todo con él /ella
    entendemos que el “verdadero amor es eterno”, por lo que nos desespera que nos puedan abandonar
    en el nombre de un “gran amor” se perdona o justifica todo.
    Pensamos que un “amor profundo” nos da derecho a todo.
    Respecto al mito de “la media naranja”, tan presente en hombres, como en mujeres, debemos darnos cuenta de cómo nos coloca frente a una reducción de posibilidades de pareja, puesto que sólo habrá una persona adecuada para cada uno de nosotros, empujándonos a un dilema angustioso ¿será él/ella?. Esa persona tiene que completarnos aportándonos cosas que nosotros no tenemos, y aunque esto pueda resultar enriquecedor, no lo es tanto que nos sintamos incompletos, pues ello fomenta nuestra inseguridad y dependencia de otro.
    Deseamos una pareja “perfecta”, porque puestos a idealizar, idealizamos el mismo hecho de estar enamorado/a, pero nuestra pareja no puede tener defecto alguno, y si lo tiene o nos negamos a verlo o lo desechamos en cuanto advertimos el primer fallo, lo que propicia contactos superficiales.
    Al querer compartir todo con la pareja, podemos imponer un modelo de relación asfixiante, basado en el control, como si el otro fuera parte de nosotros mismos. En el fondo al hacerlo así mostramos que no aceptamos la diferencia, los límites y las distancias, y ese modelo consume la vitalidad de la relación.
    En una época como la nuestra, sometida a cambios constantes, generar una expectativa de amor eterno, supone ignorar la influencia de la realidad que nos rodea y provocar un choque emocional portador de dolor , frustración y dudas sobre nuestra propia valía.
    Por último,pensar que en el nombre del amor, lo puedo perdonar todo o que al sentirnos enamorados tenemos derecho a todo, son como los dos lados de una misma moneda, en dónde fácilmente puedo caer en el papel de víctima o verdugo, traspasando las fronteras del respeto al otro y de mi propia dignidad.
    La historia de Bella y de Edward es otro ejemplo de la literatura donde se ponen de manifiesto todos los estereotipos sexistas: él, más fuerte, más ágil, más veloz, más valiente, incluso con poderes sobrenaturales. Ella, bella, como su nombre nos indica, frágil, desvalida, casi sin amigos, centrando toda su atención en él,sin poderes sobrenaturales. Su historia de amor está basada en la protección de él hacia ella y en la dependencia de ella hacia él.
    Por otro lado, este argumento incluye elementos, cuanto menos cuestionables, como la incorporación de otros varones, que hacen gala de una agresividad manifiesta, dejando entrever la amenaza de la violencia, como un elemento aceptable dentro de la relación de pareja (hombres – lobo)
    Creemos, y por ello hemos tomado todo este material como instrumento de análisis y reflexión, que la presentación de estos personajes y este argumento, de tantísimo éxito entre el público juvenil no favorece un modelo de relación basado en la igualdad, sino la repetición de un esquema sentimental que nos coloca al borde de situaciones de alto riesgo.
    Debemos decidir qué preferimos: relaciones amorosas impregnadas de fuertes descargas de adrenalina, que interpretamos como correlatos de la pasión, con celos, desplantes, abandonos y reconciliaciones, amenazas de violencias, asunción de riesgos fuertes, e incluso conductas autodestructivas …
    O relaciones amorosas basadas en el diálogo, la comunicación íntima, dar libertad al otro, el respeto, la negociación, el acuerdo, el apoyo mutuo.
    Quizá el reto sea darle un contenido a la pasión diferente del que hemos aprendido a reconocer a través de la literatura, el cine…donde la pasión ha estado entretejida de intensidades y violencias, al borde del peligro permanente.
    Pensamos y para eso trabajamos en el taller, que este segundo modelo puede ser tan rico como interesante, pero para ello tanto hombres como mujeres debemos aprender a mirarnos de manera distinta, introducir cambios en nuestra escala de valores sociales respecto a lo que cada género puede aportar al mundo de la pareja.

    MONTSERRAT FLORES PARRA,
    Psicóloga especialista en psicología clínica
    Col.CV-01855

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