También es cosa de hombres, artículo en elPeriódico.com

No forman parte del mundo de lo políticamente correcto. Tampoco son mayoría. Son pocos grupos masculinos, pero muy activos a favor de la igualdad porque creen que esta también es cosa de hombres.

EVA Peruga

«No se nace mujer, se llega a serlo». Esta frase es el jugo concentrado de El segundo sexo, obra de la ensayista y escritora francesa Simone de Beauvoir. Versiono la expresión del libro de cabecera del feminismo: los machistas no nacen, se hacen. En el camino muchos hombres capean la socialización del predominio masculino y algunos incluso se despojan tajantemente de él para implicarse en la lucha por la igualdad.

Quiero hablar de estos últimos. Las cartas que recibo de Juanjo Compairé, Guillermo Pérez Prats y Pere Blasco, miembros de la asociación Hombres Igualitarios de Catalunya, a raíz de los artículos publicados en EL PERIÓDICO sobre el repunte machista y el auge de colectivos contrarios a la igualdad, destapan reflexiones y realidades escondidas por no ser mayoritarias. No me voy muy lejos, solo a principios del siglo pasado. Pienso en la lucha de las sufragistas y en los pocos varones con la suficiente visión de futuro para comprometerse con la reivindicación del voto femenino.

UNO DE ELLOS fue el economista y filósofo británico John Stuart Mill, esposo de la sufragista Harriet Taylor Mill. A pesar de que en 1866 una mujer, la reina Victoria, mandaba en el Imperio británico, al parlamentario Mill le tumbaron su propuesta de implantar el derecho de voto de las mujeres en Gran Bretaña. El pulso por el poder, que los varones ejercían en exclusividad, desencadenó la descalificación, el menosprecio y la ridiculización de las personas que luchaban por este derecho. Los tópicos difundidos contra las sufragistas –solteronas y feas– les resultaran conocidos. En realidad, la mayoría estaban casadas.

Los Juanjo, Guillermo y Pere son minoría, pero van más allá de Mill y del plano teórico de Karl Marx y Friedrich Engels cuando señalaron: «La igualdad política entre los sexos es una condición necesaria para la plena emancipación de la sociedad». Tal vez era suficiente…

Han habido avances. Compairé, por ejemplo, ya puede criticar «la reacción neomachista contra las leyes de igualdad y la integral contra la violencia de género», y se queja de que, a menudo, «los jueces y juezas que aplican estas leyes lo hacen con una mentalidad poco igualitaria». En su alegato para erradicar la violencia machista, Blasco indica que «no hay suficiente con el trabajo policial ni judicial, sino que hay que cambiar a los hombres, porque los hombres son el problema». La igualdad, para Pérez Prats, pasa por «la reeducación social del papel de hombres y mujeres «como parte de una unidad indivisible llamada sociedad». Estos hombres igualitarios, que contrastan con los desconcertados y desubicados así como con los nuevos machistas, desarrollan un trabajo de concienciación y envían un mensaje a las mujeres: la igualdad no será posible sin los hombres.

GRUPOS COMO Prometeo concluyen que «hoy no basta con el esfuerzo femenino y se reclaman cada vez con más fuerza cambios por parte de los hombres, que afectan al modelo tradicional de masculinidad asentado en valores como la fuerza, la agresividad, la valentía y la ambición de poder». En esta exploración se dan cuenta de que no se genera un modelo de masculinidad que sustente, explique, dé cuerpo y acoja las nuevas formas de ser y estar masculinas.

Para el sociólogo Hilario Sáez Méndez, la responsabilidad de los hombres activos a favor de la igualdad es «promover la reflexión sobre la condición de género masculino». Este militante de Hombres por la Igualdad está convencido de que «unas tendrán que empoderarse y otros, hacer un desarme moral». A este desarme pueden ayudar las políticas de género para hombres que, según estos colectivos por la igualdad, malviven el cambio de roles y que les llamen calzonazos. Todo para evitar que lleguen a ser machistas.

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2 comments

  1. Ante las críticas que reciben las políticas de igualdad es muy positivo que los hombres se posicionen y defiendan la aplicación de dichas leyes.

    Es necesario que mujeres y hombres podamos trabajar de forma conjunta para erradicar las desigualdades. El hecho de que sean pocos el hombre que trabajan de forma efectiva por la igualdad de oportunidades, no debe ser un impedimento. Pensemos que tampoco todas las mujeres están de acuerdo con el tema de la igualdad. Se trata de aunar esfuerzos y trabajar juntas/os para que los roles que a unas y otros nos perjudican se erradiquen.

    Saludos

    Ángeles Briñón
    http://brizas.wordpress.com/

    Ángeles Briñón
    http://brizas.wordpress.com/

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