El sindrome de alienación parental para legos

Por Chema Espada Calpe. Trabajador Social.
Equipo de Tratamiento Familiar. Ayuntamiento de Roquetas de Mar

diapo12.jpgGardner y Underwager han sido los dos principales adalides del Síndrome de Alienación Parental (S.A.P.), un desorden psiquiátrico no reconocido en el DSM IV, que se basa en la idea de que uno de los progenitores, generalmente la madre, “lava el cerebro” del hijo/a para -consciente y sistemáticamente- programarlo para criticar y/o denigrar al otro, de forma que el/la menor no habla ni actúa por si mismo sino en función de los deseos de este progenitor. No debería confundirse con la “alienación parental”, ni con “trastornos disociativos”, que consisten en el rechazo de los padres hacia los hijos.

Según sus autores el S.A.P. está presente en forma exclusiva, en procesos contenciosos de divorcios y custodia de hijos, y muy especialmente, en los que la madre o el/la hija alega que el padre ha abusado o abusa sexualmente de los menores. El S.A.P mediante su “diagnóstico”, resta validez probatoria al testimonio de los menores que estarían manipulados por la madre, que puede «lavarles el cerebro» para denigrar al otro exconyuge.

En efecto, el S.A.P. no tiene su origen en la práctica clínica, ni fue diseñado para ser usado en el diagnóstico del tratamiento del Abuso Sexual Infantil, y tiene aún menor validez para el tratamiento, ya que dicha teoría autorreferencial fue inventada por su autor para defenderse y defender legalmente a sus clientes en procesos judiciales por paedofilia. El S.A.P se presenta como arbitraje psicológico de hecho, ya que informa al Juez sobre la necesidad de adoptar medidas de custodia, visitas, etc.

Está bien probado que los profesionales, en búsqueda de la determinación de los hechos, tienden a adjudicarle a los expertos un alto nivel de confianza y credibilidad cuando tratan con materias identificadas como métodos médicos o científicos, por ello es importante que los «métodos», «síndromes» e «indicadores» sean fiables y aceptados entre las comunidades de las que emergen, lo que no sucede con el S.A.P.

Aunque dicha «teoría» pudiese tener limitado uso en terapia su falta de carácter científico no lo hace fiable y admisible para demostrar o refutar el abuso. Los expertos de la psicología y la psiquiatría y en general los expertos en la temática no reconocen al S.A.P. bases científicas porque discrepan con su metodología y sus conclusiones, porque:

1) No tiene suficiente fundamentos científicos que avalen las hipótesis propuestas;
2) El S.A.P. no está incluído en el DSM IV (Diagnostical and Statistical Manual of Mental Disorders IV versión);
3) se basa en investigaciones unilaterales y autorreferenciales de Gardner no validadas por la comunidad científica, no corroboradas en la práctica y publicadas por su propio autor en su propia editorial;
4) porque Gardner utiliza como método de validación no los criterios científicos sino su éxito en algunos procesos judiciales. Esto es, fundamenta su validez en precedentes jurisprudenciales en los que no se enjuiciaba la cientificidad del síndrome.

Y sobretodo porque:

5) el S.A.P. no configura un verdadero síndrome, en razón de que no es indicativo del conjunto de síntomas de una enfermedad mental que padeciera el menor; sino del progenitor alienador porque:

a) El diagnóstico diferencial, entre SAP leve, moderado y severo se basa fundamentalmente en si el progenitor alienante se opone judicialmente a las solicitudes del progenitor alienado -que presume un síntoma de alienación por obstaculizar los derechos de aquél-;
b) El tratamiento necesitará la separación física y psicológica del hijo, del progenitor alienador, en base a los síntomas moderados o severos del alienador, y solo secundariamente en base a los del hijo alienado, porque el tratamiento mediante separación de menor/madre por SAP es un tratamiento preventivo (y vicario de desprogramación del hijo alienado), de lo que, se asegura, es un riesgo para la salud mental de los hijos.

6) La desprogramación estará a cargo del padre alienado quien seguirá estrictamente las indicaciones del terapeuta. Si esta etapa no diera resultado y el niño siguiera sin aceptar plenamente a su progenitor alienado, el paso siguiente sería la internación en un centro reformatorio o psiquiátrico.

7) El S.A.P. alimenta los más nefastos y machistas prejuicios sobre la maléfica astucia femenina, ya que otorga a la “madre” un poder mágico y conocimiento extraordinario como manipuladora en la programación del niño/a alienado.

8) La estrategia del S.A.P. bloquea y anula la capacidad protectora del progenitor “alienante”, frente al abuso sexual y los malos tratos del exconyugue y expone a los niños/as a verdaderas situaciones de riesgo, al permitir el contacto y la guarda con progenitores que han abusado y maltratado en el seno de la familia.

9) La aceptación del S.A.P. traería además perjuicios para las partes, para los niños/as y para el Tribunal en razón de la excesiva dilación del período probatorio comparado con los métodos tradicionales de validación/invalidación del Abuso Sexual Infantil.

10) En el Maltrato Infantil en general y en especial en el Abuso Sexual Incestuoso, la realidad -lejos de indicar un «abuso de denuncias»- muestra un subregistro de las mismas. Gracias al uso del SAP las estrategias legales se sofistican al mencionar la alienación parental, la co-construcción, la inducción maliciosa y otro tipo de pseudo-argumentos defensivos que intentan descalificar desde el inicio la sospecha de abuso sexual incestuoso y específicamente silenciar la voz de los niños y de las niñas víctimas con la consecuente revictimización.

Existen además otras teorías explicativas, no unilaterales -relacionales y multicausales-, como por ejemplo, la “triangulación” en Terapia Familiar Sistémica, que han sido validadas por la Comunidad Científica, y que tienen valor, tanto diagnóstico como terapéutico, para reestablecer y reparar el daño causado por una situación de conflicto entre los progenitores en el que un menor, que se ve envuelto en un conflicto de alianzas con sus dos progenitores, se siente llamado a “proteger” al que se muestra como más débil o que utiliza la “victimización”. Pero el contexto de aplicación de las mismas, la terapia familiar sistémica, las excluye tanto de eximir al progenitor alienado de responsabilidad, como de ser aplicable en procesos judiciales con el objeto de restar credibilidad al testimonio de los menores.

En definitiva nos encontramos ante la instrumentalización de un supuesto desorden psiquíatrico en procesos contenciosos, utilizando a los menores como moneda de cambio para la perpetuación del conflicto de pareja y de la situación de maltrato. No es extraño observar que, bajo el manto de un supuesto igualitarismo utilizado por ciertos grupos de padres separados y divorciados, se encuentra los grupos de reconstrucción del poder y privilegios masculinos “mandefender”, y que el S.A.P. se convierte en una herramienta central en sus tácticas para reconstruir la autoridad masculina en la familia.

5 comentarios

  1. 1) Teniendo una lic. en psicología puedo afirmar k el sap es real …
    2) No es un truco para custodias o para esconder patologías…
    3) Su buen uso es para dar terapia al alineador al alineado y principalmente a los menores, k son los mas perjudicados,,, las victimas de sus progenitores ,,, principalmente del alineador…
    los recursos yoicos de los menores en cuestión, son menores a simple vista, k los de los menores k aun teniendo una familia disuncional o fracturada no son inducidos o manipulados para odiar a uno de sus progenitores,,,
    Los daños son evidentes hasta para un lego en la materia. Aun con una lógica primitiva se pude identificar a un menor afectado, Ademas k afectara las futuras relaciones, ya sea con sus iguales o con sus parejas,,,
    Ojo aquí hablo de algo superior en interés k el de los progenitores …(plata, tierra , poder, venganza, o simple coraje por desquitar).
    Aquí se maneja el superior interés del menor…o sea estoy pensando en el o los menores (hermanos pudiera ser) no el de los adultos en conflicto, ya k estos llegan a alucinar de tal manera al alineado k afecta las relaciones, los planes de familia, su sexualidad, la idea de familia k aprendieron de manera vicaria, lo k nos transporta a el plan de vida….

    1. Beder: te recomendaría usar un corrector ortográfico o revisar la dislexia… me ha dificultado terriblemente poder leer tu comentario, tu continua referencia al «ALINEA-DO» cuando me imagino que lo que quieres decir es «ALIEN-ADO». Son dos cosas muy diferentes. La «alienación» fue un concepto creado por Marx para otro contexto. La «alienación parental» coincido contigo en que existe, consiste en el rechazo de un mejor como hijo por parte de los padres. Tambien coincido en que existen situaciones de manipulación (triangulación) de un menor, en un conflicto abierto y/o larvado de pareja. Generalmente los daños son mucho mayores en sistemas disfuncionales en los que durante años se oculta o desvía el problema de pareja (pareja rota) en base a mitos familiares, sacrificando a un tercero (un hijo) en favor de mantener la unión del sistema familiar. Este escenario no es el de la separación. De hecho el divorcio sería la mejor solución para estos menores, a los que se les sacaría de su papel como nexo de la pareja inexistente. Bajo estos conceptos (y no el SAP que no tiene asociada ningún tipo de terapéutica más allá de la mera separación de uno de los progenitores al que se le considera como «culpable» por parte del sistema judicial -el SAP es un sindrome validado judicialmente pero no científica ni psicológicamente-) si existe terapeutica. La trinagulación se puede producir antes, durante y después de un divorcio. De hecho es completamente distinto a un divorcio. Seria importante justificar qué características especiales tiene un procedimiento legal que hagan aflorar un «sindrome» (conjunto de síntomas indicador de una patología) que parece circunscribirse sólo y únicamente a un proceso legal en el que pueda ser interesante por parte de uno de los progenitores anular la validez del testimonio de los hijos y abonar la culpabilidad del otro progenitor. De entrada no es un buen predictor para el supuesto bienestar del menor que dices defender, que precisamene el «denunciante» de SAP, el que señala un «culpable» -lo que no es una respuesta especialmene resoponsable en cuanto a querer proteger y/o separar a los hijos del conflicto- su primera y unica propuesta «terapeutica» sea anular la posibilidad de que el otro progenitor tenga acceso al menor. Tampoco entiendo que carácter terapéutico pueda tener el prohibir el contacto con el progenitor x sin que haya habido una condena judicial por malos tratos. En España incluso a progenitores condenados con delitos de sangre no se les prohibe el tener contacto con sus hijos, ¿como pueda ser que el SAP proponga una medida que vulnera los minimos derechos juridicos de cualquier persona sin una condena previa?. No entiendo la persistencia de ciertos profesionales por darle carta de validez a un constructo legal-ideológico en lugar de utilizar las herramientas validadas existentes. El tema de los recursos «yoicos» es muy interesante aunque dudo que exista (más allá de la simple vista) fundamento empírico suficiente para afirmar que son mayores en menores que no sufren «triangulación» (SAP no existe) a pesar de poder formar parte de familia disfuncional o fracturada. Los factores implicados son complejos y la tringulación se puede producir en familias fracturadas Y/O disfuncionales… ya que son dos cosas distintas. Hay familias fracturadas disfuncionales, y no disfuncionales, así como triangulación en familias fracturas o no, eso sí… todas con al menos esa «disfuncionalidad» (la trinagulación, y el doble vinculo que afecta a la creación de un apego patológico).

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