La cosa no tiene misterio. Somos un grupo de hombres, de apoyo mutuo, de reflexión interna sobre nuestra vida y sobre diferentes aspectos de la misma que siempre se relacionan con la forma aprendida de ser hombres. El grupo surgió en un taller de Bonino (a quien nombramos al principio “padrino” del grupo), un taller sobre el “escaqueo” de los hombres. Era en la 2a Convención sobre masculinidades que se hacía en el CCCB de nuestra ciudad en Marzo del 2003. El nombre lo elegimos más tarde. Queríamos significar que, como en la sopa hay diferentes ingredientes que, con el calor del fuego, se ablandan y van adquiriendo algo de los gustos de los demás, queríamos que algo así nos pasara a nosotros como “ingredientes” del grupo.
Seguimos al principio las normas de Michael Kaufmann, pero luego hemos ido creando un estilo improvisado y propio. El hecho de que nos reunamos semanalmente no quiere decir que sea un grupo terapéutico en sentido estricto (en sentido general, todo es terapia). Si alguien necesita atención terapéutica, se la busca fuera del grupo. Podríamos ser un grupo de terapia o, en la jerga, “grupo facilitado” (en Catalunya los hay), pero no lo somos.
¿Somos un grupo de amigos? Pues el roce crea amistad, pero no es la misma amistad que podemos tener fuera, con otros hombres. Algunos se ven fuera del grupo, otros no. Por ejemplo, hemos hecho alguna sesión de fin de semana fuera de Barcelona, alguna salida en bici, algún baño colectivo y cosas de ese estilo, pero no participa todo el mundo. Lo que tiene que quedar claro es que el origen del grupo no fue un grupo de amigos. Piensa que somos gente muy diferente: desde cincuentones (te habla el “yayo” Juanjo) hasta treintañeros. Profesores, terapeutas, sociólogos, marineros, administrativos,… Hay gays y hay presuntos héteros. Y sin embargo, siempre hay temas de nuestra experiencia que resuenan en los demás. Eso es el “género”, ¿no?
Algunos nos planteamos un compromiso (yo no diría “militancia”, que tiene una connotación y un significado que no me gustan) más allá y nos apuntamos a Ahige. Pero ni son todos los que están ni están todos los que son; es decir, hay gente de Ahige Catalunya que está en otros grupos o en ninguno de momento y la mayoría de los miembros de la sopa no son asociados a Ahige y prefieren quedarse en el trabajo (ya de por sí intenso) personal y grupal (que también es social, porque se manifiesta en el papel social y profesional de cada quisque). Así que, como verás, la sopa tiene ingredientes muy diversos.
Sin embargo, hemos hecho elaboraciones de nuestro trabajo interno y las hemos presentado en público en varias ocasiones, incluso en la radio y en la televisión. Y además, algunos de los de Ahige organizamos, siguiendo un poco en estilo de “Fuente de Piedra” pero a nuestra manera, algunos encuentros de grupos (de hombres y mixtos con mujeres) con el fin de ir extendiendo este movimiento y de darle difusión social. Y algunos, más allá, empezamos a abrirnos a proyectos europeos de hombres, aprendiendo de las experiencias de fuera de las fronteras. Pero eso sólo lo hacemos algunos y como “trabajo extra” fuera de la sopa.
Lo importante es que ¡hay una vinculación, unas ganas de trabajar juntos en el autodescubrimiento! Si no, no se mantendría un grupo con una periodicidad así. Lo cual no quiere decir que no haya altibajos (y más tratándose de hombres, ay). Y deserciones de quien considera que ya ha hecho suficiente camino y marcha. En cuanto a mí, tengo la sensación de haber aprendido mucho en mis más de cuatro años (multiplica por las semanas de cada año), pero que estoy aún en el comienzo. Cada hombre es un enorme continente por explorar, como aquellos que salían en los mapas coloniales con un rótulo : “Terra ignota”. Temas como la relación con nuestros padres, madres, parejas; la sexualidad, los miedos, la asertividad, el miedo al compromiso, la paternidad,…. Siempre a partir de la propia vivencia, no de forma abstracta. Respetando, evidentemente, siempre la confidencialidad. También la violencia, la rabia, la cólera, cómo encauzarlas de forma positiva y creativa. Hay muchos temas, no nos queda tiempo para aburrirnos. Algunas veces alguien modera la reunión y otro apunta un resumen y eso ha ido creando un “corpus” de experiencias, una narrativa propia.
Tenemos por eso muchas ganas de intercambiar esto con la experiencia de grupos de hombres en el resto de España. Sea en Sevilla, sea en Barcelona, en el Congreso de Espais per la Igualtat, algunos soperos (no todos; como he dicho, hay quien quiere quedarse fuera de eso) tenemos ganas de entrar en relación con otros hombres, hacer una buena sopa de sopas.
Juanjo Compaire
