La falta de un proyecto estratégico que orientara el trabajo con los hombres llevó al Gobierno socialista a perder la oportunidad de avanzar en su incorporación a las políticas de igualdad, consolidar la colaboración institucional con el Movimiento de Hombres por la Igualdad y contribuir a promover una mayoría social capaz de oponerse al posmachismo.
En lugar de esto usó la crisis económica para justificar una ofensiva sin precedentes contra la igualdad de oportunidades y la autonomía de las mujeres, sacrificando el Ministerio de Igualdad y las iniciativas públicas que empezaban a considerar a los hombres como aliados necesarios en el camino hacia la igualdad: el teléfono para hombres o el compromiso de ampliación de los permisos de paternidad.
Lo que hemos perdido los hombres es insignificantes si los comparamos con los recortes que se están aplicando a los programas dirigidos a propiciar la protección de las víctimas de la violencia machista o los que amenazan las conquistas de las mujeres de los últimos años, en una ofensiva que se justifica por la necesidad de hacer frente a una crisis económica que los recortes en políticas sociales contribuirá a incrementar.
Pero el reconocimiento de esta diferencia no puede ocultar la importancia de la perdida de oportunidad que supone la desaparición del teléfono para los hombres y la congelación de los permisos de paternidad, porque eran las primeras medidas destinadas a mejorar la vida de los hombres, implicándolos activamente en el cambio, que hubieran contribuido, al mismo tiempo, a mejorar la vida de las mujeres.
Se trataba de avances concretos en el modo de abordar la igualdad, basado tradicionalmente en políticas centradas únicamente en las mujeres, aunque les llamaran políticas de género o de igualdad. Hasta ese momento, el trabajo con los hombres solo se planteaba como una táctica que favorecía a las mujeres, en temas como la prevención de la violencia machista o los embarazos no deseados, aunque también ayudaban a mejorar la vida de los hombres.
Puede parecer que el orden de factores no altera el producto pero en este caso lo hace, al menos subjetivamente, porque no es lo mismo pedirle a los hombres solidaridad que colaboración, ayuda que corresponsabilidad, apoyo que implicación en el diseño y construcción de un futuro compartido en el que mujeres y hombres tengamos los mismos derechos, las mismas oportunidades y las mismas responsabilidades. Leer el resto de esta entrada »
















